Robertino Zilli tiene 20 años, y lo conocimos hace mucho, cuando su papá, Miguel, hizo un llamado público y desesperado para conseguir un remedio: el "Aceite de Lorenzo", indicado para el tratamiento de la Adrenoleucodistrofia. Hasta los 10 años Robertino era un chico normal que estudiaba en el Bachillerato Humanista, jugaba con sus amigos y peleaba con su hermana. El diagnóstico de la enfermedad se hizo esperar y perdió sus capacidades. Su mamá, Cecilia Viglione, siempre estuvo ahí como testigo doliente de cada paso hacia atrás en la vida de su hijo. Como un ángel amoroso que no hace caso a las muecas burlonas de la muerte.
"Lo cuido, lo amo, imagino lo que siente cuando miro sus ojos, pero es una persona que no ejerce ningún derecho, ni siquiera el de decir no quiero vivir así", dijo Cecilia, una mamá que eleva a la humanidad con su coraje cotidiano.

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