Lágrimas en el rostro, miradas apesadumbradas y voces quebradas. El recuerdo de Víctor Hugo Cuestas sigue presente en su familia. Todavía es difícil hablar de él.
Por más de una hora y media, la familia del gendarme fallecido en la tragedia de Rosario de la Frontera recibió a El Tribuno en su casa. Poco a poco, Rolando y Eulalia, el padre y la madre de Víctor Hugo, empiezan a contar el accidente de su hijo, cómo transcurrió este año y qué esperan que suceda. A su relato lo entrelazan con momentos de su vida, como cuando extraía azufre en la mina La Casualidad.
Durante toda la charla, Rolando cuenta varias veces lo excelente que era su hijo. "Era un gran cebador de mates", comenta. ­Cómo lo querían sus compañeros de Gendarmería!, añade. "Ningún padre debería perder a un hijo. Siempre esperamos que ellos nos entierren, pero que un padre entierre un hijo, eso es otra cosa", reflexiona Rolando y sus ojos se le llenan de lágrimas.
A un año de la tragedia, la familia de Víctor Hugo Cuestas pide que su recuerdo, y el de los 43 gendarmes, no sea olvidado. "Nosotros queremos que los recuerden para siempre y que no vuelva a suceder. Porque ahora por más que hagamos reclamos o nos den indemnizaciones no nos van a devolver a nuestro hijo", manifestó Rolando. Y continuó: "Él ha dejado una semilla, que son mis nietos. La mayor tiene 20 años, la que le sigue 18 y el menor tiene 9 años. Las que más sienten su ausencia son las más grandes. Ha sido un padre excepcional".
Después de la tragedia, la familia Cuestas sigue adelante. "No nos queda otra, solamente buscar los culpables", aclara la familia del gendarme.
Todos los 14 de cada mes, los familiares de las víctimas realizan una marcha en el que piden justicia y buscan seguir manteniendo vivo el recuerdo de esos 43 gendarmes fallecidos. "Como padre quisiera que cosas como estas no vuelvan a suceder. Nada más, eso pido", expresó Rolando. "Que no vuelva a suceder", reafirmó Eulalia. Tan grande es la generosidad de esta familia que piden que el caso de su hijo sea ejemplificador para que otras familias no sufran lo que ellos están pasando.

Día del accidente

El día del incidente, comenta el padre del gendarme, agarró el auto y partió a Rosario de la Frontera. "Fuimos para allá a las 9 porque a esa hora nos avisaron. Mi hermano vio por la tele que hubo un accidente, estaban pasando la noticia desde la seis de la mañana. Ahí me puse nervioso, nosotros sabíamos que él estaba yendo a Jujuy", relató Rolando.
Cuando llegaron al puente Balboa no los dejaron pasar. La zona estaba llena de policías y familiares de las víctimas.
Al principio, las noticias decían que había pocos fallecidos, pero mientras pasaban las horas iban cambiando. En la radio ya decían que eran más de 30 o 40 gendarmes muertos. "Ahí ya nos empezamos a poner nerviosos. Yo tenía todavía esperanzas de que mi hijo no esté ahí, entre los muertos, pero lamentablemente estaba", comentó el padre. Y continuó: "Uno es egoísta, como todo ser humano, no queríamos que nos pase a nosotros. Nunca pensé que iba a enterrar a mi hijo".

Una carrera brillante

"A mi hijo le gustaba ser gendarme, estuvo 25 años en la fuerza", dijo Rolando. Durante su carrera en Gendarmería visitó Kosovo y Bosnia como casco azul de las Naciones Unidas. Estuvo en Buenos Aires prestando apoyo en los cortes importantes en los que participó Gendarmería. También visitó Rosario de Santa Fe tres o cuatro veces para luchar contra el narcotráfico. Vivió un tiempo en Italia. "Nos contaba cómo era la vida allá. Decía que uno podía dejar la moto o el auto y se iba a tomar café y no pasaba nada", recordó el padre. "Conoció tantos lugares que tenían un risego y no le pasó nada. Perdió la vida en un viaje que tendría que ser como cualquier otro", lamentó. Rolando contó que la semana anterior al accidente habían estado en Santiago del Estero festejando el cumpleaños de su hijo. Víctor Hugo nació el 6 de diciembre en la Puna salteña.

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