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Una mano humana
A medida que pasa el tiempo, Ale va descubriendo cosas nuevas y afrontando nuevos desafíos. A su papá le pide que quiere una "mano humana" y no una tan llamativa como la que tiene ahora que se caracteriza por lo colores de sus superhéroes favoritos. Si bien Hugo va mejorando cada vez más el producto, sabe que a medida que vaya creciendo los complejos pueden ser grandes en la vida de su hijo, más en la etapa adolescente.
Pero hoy, Ale es un niño y tiene miedos. Hay veces que con gente desconocida esconde su manito ya que es lo primero que le miran. "No es bueno que lo traten de 'pobrecito'. Prefiero que sea uno más. El ya nació así y por eso no siente sus limitaciones. Se cuelga de los árboles como cualquier otro chico y es un niño feliz" afirma Miriam.
No obstante saben que lo que está por venir puede ser más difícil todavía.
"Queremos hablar con José Ignacio, este chico de Salta para que nos cuente su experiencia en la etapa adolescente. Sabemos que no va a ser nada fácil cuando le toque, pero queremos ir despacio haciendo que Ale se sienta lo mejor posible. A él lo ayuda mucho su personalidad, es muy sociable y también sabe que no es el único que no tiene su mano. No sé si es casualidad o no, pero en nuestra ciudad hay muchos casos como el de él. Después de que salió la nota muchos llegaron a mi casa a ver que podíamos hacer. La idea es poder ayudarlos a todos", agregó.

Nuevos tratamientos

A medida que se van relacionando con otras personas e instituciones, los padres de Ale van descubriendo nuevas técnicas, tecnologías y ayuda para que su hijo pueda tener una mejor calidad de vida.
En uno de estos nuevos contactos, le sugirieron que reciba un tratamiento kinesiológico que le va a servir para poder una mejor asimilación a la prótesis. En este sentido, en unos meses viajarán al hospital Garrahan.

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Sección Editorial

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