Las energías femenina y masculina coexisten en el interior de los dos géneros, hombre y mujer, y el equilibrio o el desequilibrio de ambas influye en la forma de estar en el mundo, las relaciones y la elección y el sostenimiento de la pareja.
Mañana, en el marco del Día Internacional de la Mujer, Gestalt NOA invita al taller gratuito "Sobre la pareja interior. Para explorar las energías masculina y femenina en cada uno". Esta experiencia se vivirá, a partir de las 20, en Los Pinos 198 (Tres Cerritos). Reciben las inscripciones anticipadas en gestaltnoa@gmail.com o por inbox en la fan page del Centro Gestalt NOA.

Polaridades

En diálogo con El Tribuno, la psicóloga Marcela Deheza y la terapeuta gestáltica Carolina Fernández esclarecieron algunos puntos sobre "la pareja interior". "El universo está formado por polaridades y partiendo de este principio básico se deduce la participación de ambas energías en un individuo. Todo cuanto existe -mineral, vegetal, animal y humano-, además de pertenecer por nacimiento al género masculino o femenino, tiene dentro de sí la energía correspondiente al género opuesto, porque los seres cuentan en sus genes con ambos tipos de energía, la muestren y desarrollen o no", explicó Carolina Fernández. Agregó que la mujer es femenino-masculina con predominio femenino y el varón es masculino-femenino con predominio masculino. Luego advirtió que si bien ambos impulsos son complementarios, cada uno se inclinará hacia sus propias características. Por ello, para conseguir una personalidad completa, plena y equilibrada, el individuo necesitará reconocer y trabajar estas energías opuestas.
Por su parte Marcela Deheza aportó que la energía masculina, tanto en mujeres como en varones, es la que se pone en juego cuando se debe usar la fuerza física, escalar, actuar sobre los otros, avanzar, penetrar, direccionar, analizar y concluir. Mientras, la energía femenina es la que se precisa al realizar una actividad que requiera delicadeza, relajación, ternura, receptividad, capacidad de cuidado, apertura o flexibilidad. "A veces reconocemos conscientemente o le damos expresión a una más que a la otra y eso provoca desequilibrios y conductas disfuncionales con nuestro medio. Por ejemplo, puedo ser mujer, con una forma de expresión incisiva, basada en el raciocinio y en la acción, que le da más prioridad a los resultados, y por ello en el aspecto emocional soy más bien fría o desconectada. Estas características corresponden a la energía masculina que habita también en la mujer", detalló Marcela Deheza.
De acuerdo con Carolina y Marcela, para saber cuál es el estado de la relación entre las polaridades masculina y femenina hay que indagar en la interioridad. Por ejemplo, sirve preguntarse qué percepción se tiene de uno mismo al estar en una actitud de iniciativa y búsqueda (masculina) y cuál cuando se está en una actitud de receptividad y apertura (femenina). A esto se puede añadir otra cuestión: ¿Como si fuera quién y haciendo qué? Esta pregunta aplica para convertir un estado interior en un personaje y de ese modo la captación alcanza una forma más concreta y contundente. Así cuanto más en contacto está uno con sus estados interiores, con mayor claridad los percibe, como así también dilucida qué siente el aspecto activo hacia el receptivo y viceversa. Como generalmente no estamos familiarizados con el registro de dichos estados interiores necesitamos la guía de un coordinador entrenado. Justamente "Sobre la pareja interior" es la oportunidad de explorar estas energías para trabajar en su integración y equilibrio dentro de cada uno.

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