Una mañana marcada por la disparidad de la sensación climática abrigó a los fieles que se congregaron para escuchar la última misa del triduo, la solemnidad del Señor del Milagro, presidida por el arzobispo de Córdoba, Carlos José Ñáñez. Quienes se ubicaron a la sombra del atrio de la Catedral Basílica se arrebujaron en sus camperas, mientras que detrás del vallado los asistentes se despojaban de abrigo lo máximo posible. Orquídeas salvajes en naranja y amarillo decoraron el altar para una misa centrada en la reflexión sobre la misericordia divina y cuyas intenciones estuvieron destinadas a abolir la mentalidad consumista y a pedir iluminación para los gobernantes de los pueblos y para los padres de familia. Como acostumbra ocurrir desde hace tres años, los religiosos lucieron atavíos sobrios y podía reconocerse a través de ellos la asistencia de diversas diócesis de sacerdotes y monjas. A la ceremonia también concurrieron funcionarios de la Provincia y de la Municipalidad.

Cantos litúrgicos

Este año el coro de la Universidad Católica de Salta entonó "Misa a Buenos Aires", más conocida como "Misa Tango", del compositor argentino Martín Palmieri. Palmieri se la dedicó al papa Francisco y la presentó en la iglesia de San Ignacio de Loyola, de Roma, en noviembre de 2013.
Con letras en latín, las notas musicales y armonías llenaron la plaza 9 de Julio. Los sonidos transmitieron una mezcla fervorosa de cultura y fe, y se destacó el melancólico sonido del bandoneón.
Los músicos del quinteto de cuerdas, bandoneón, piano y los 30 integrantes del coro y la solista fueron dirigidos por el maestro Jorge Lhez. Acerca de la elección de la "Misa Tango" Lhez expresó: "Siempre que nos invitan para la misa del triduo tratamos de hacer una obra que sea novedosa y también litúrgica. El año pasado hicimos la misa riojana (compuesta por el maestro Francisco Frega, autor de la música, y el presbítero Martín Horacio Gómez) ,que era folclórica, y este año la misa en latín, con un ritmo de tango, que fue muy bien recibida porque nos aplaudieron mucho".
También el arzobispo de Salta, Mario Antonio Cargnello, se refirió a esta particular propuesta: "El año de la misericordia nos abre a las dimensiones del mundo y una de las claridades del mundo es la cultura urbana. Hemos querido experimentar este desafío y por eso la "Misa Tango'' que ha ofrecido el coro de la Universidad Católica, al que le decimos gracias".

Historia en común

Una vez terminada la celebración litúrgica, Cargnello destacó la invitación que le hizo a su par de Córdoba, Carlos José Ñáñez, para conducir la misa. "Me parece providencial y significativo que él la presida en este año del bicentenario de la independencia nacional", señaló. Luego comentó: "Cuando fray Francisco de Victoria acompañó la fundación de la ciudad de Salta en 1582 prometió enviar dos imágenes: una para Salta y otra para el convento de los dominicos de Córdoba. Llegaron tres años después, conocemos la historia, pero eso establece un vínculo muy fuerte entre Córdoba y Salta, que se ratifica en el momento de la creación de esta diócesis en 1806, la tercera del país. La primera fue en Córdoba y Tucumán, la segunda en Buenos Aires y la tercera en Salta, que se desprende de Córdoba, la madre, y el primer obispo de Salta, Nicolás Videla del Pino, era cordobés, por eso hoy nos damos un gran abrazo de historia". Por último, agradeció a los fieles y a los gobernantes, "porque podemos celebrar juntos la fe y experimentar como cada 15 de septiembre que vale la pena seguir viviendo y luchando porque Dios nos ama".

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