Anoche los vecinos empezaron a sacar tachos, camas viejas, electrodomésticos en desuso, gomas y otras chatarras a la vereda. Es que hoy está prevista una movida de descacharrado masivo en la ciudad de San Ramón de la Nueva Orán.
Desde las 8, operadores a pie y camiones recorrerán distintos puntos de la ciudad para recolectar elementos en los que se puede acumular agua e implican riesgo para la proliferación del mosquito Aedes aegypti.
A la iniciativa se sumarán empresas y sindicatos. Hoy se suspendieron las clases en las escuelas de Orán para que la gente pueda participar del descacharrado.
Para garantizar esa acción comunitaria, el juez de Garantías 2, Claudio Parisi, dispuso que el personal trabaje hasta las 20. El magistrado podrá intervenir en caso de que ciudadanos dificulten el ingreso de los operadores a las casas para sacar la chatarra. El operativo de descacharrado continuará mañana en Pichanal, el lunes 25 en Aguas Blancas, miércoles 27 en Hipólito Yrigoyen y el viernes 29 en Urundel.

Audiencia

En el Concejo Deliberante de Orán, a su vez, esperan que el próximo 27 de abril asistan los ministros del Ejecutivo provincial y el intendente Lara Gros a una audiencia pública. Entre otros puntos quieren información sobre un plan de contingencia de la Provincia, un plan de obras para la ciudad, inversiones e insumos en el hospital San Vicente de Paul y los fondos que cuenta el municipio para la lucha contra el dengue.
En el cuerpo legislativo hicieron notar que la Intendencia ya declaró en varias oportunidades la emergencia ambiental y aún así no se pudo prevenir las consecuencias del actual brote de dengue. De los doce concejales, ayer fueron apenas siete a la frustrada audiencia.

El temor por sus hijos

Un tarro puesto a hervir a leña, por cerca salta un gato. Los niños juegan en otro costado. Empieza a caer la noche en el barrio Taranto de Orán. María Juana Medina está preocupada. “No quiero que se enfermen mis hijos”, dice. Su marido ya empezó con síntomas sospechosos de dengue, fiebre, dolor de hombro y de espalda. La mujer tiene tres niños por los que percibe la Asignación Universal por Hijo. En su casa no hay cloacas. Si bien tiene un inodoro, al costado hay un gran pozo donde van a parar los desechos cloacales. “Se siente el mal olor”, admite. Esa zona está rodeada de basura desparramada. “Ya estoy juntado esta chatarra”, respondió al ser consultada por este medio.

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