Lilian Beatriz Ruiz es una joven de 29 años nacida y criada en la ciudad de Embarcación departamento San Martín.
Pasó toda tu infancia en los trenes de la zona ya que viene de una familia de conductores de locomotoras del ferrocarril. "Mi abuelo Manuel Ruiz fue uno de los primeros maquinistas en la ciudad de Embarcación, mi padre Rubén Dardo Ruiz, fue maquinista, mis tíos todos maquinistas de la línea general Belgrano", repite a quien quiera escucharla.
Hace aproximadamente 5 años comenzó su lucha para concretar su sueño de ser maquinista también ella. Así fue se dirigió a la Fraternidad (sindicato argentino que agrupa a los maquinistas de locomotoras y trenes), delegación Salta con asiento en Embarcación.
La única repuesta que recibió allí fue que "la política de la empresa es no recibir mujeres".
Lilian, lo único que buscaba era pertenecer a las filas de conductores de locomotoras, pero nunca la tuvieron en cuenta "no me dieron la oportunidad de demostrar de lo que soy capaz".
Por ser mujer
"Me crié arriba de una locomotora porque mi padre me llevaba y me enseñaba absolutamente todo. Me siento humillada, discriminada y vejada por parte de toda esta gente que se encargó de no dejarme cumplir mis sueños".
Su lucha fue tan lejos que no solo llegó al Ministerio de Trabajo sino hasta el Inadi, que sin duda expresó que "por los motivos expuestos, esta asesoría letrada considera que los elementos de prueba aportados por la Sra. Ruiz crean los indicios suficientes a los fines de acreditar que la falta de respuesta por parte del sindicato la Fraternidad y la empresa Belgrano Cargas SA esté motivada en su condición de mujer y, por lo tanto, ha constituido un acto o conducta discriminatoria en los términos del artículo 1ro. de la ley 23.592 y sus normas concordante y complementarias". La sentencia del Inadi lleva la firma de Mariela Bonavota, asesora legal y la abogada Virginia Giménez, coordinadora de dictámenes.
Pero Lilian no pudo seguir adelante con su caso en Tribunales, por falta de recursos económicos, por eso decidió hacerlo público y gritar su verdad a los cuatro vientos.

Convenio colectivo
El convenio colectivo de trabajo entre la Fraternidad y los Ferrocarriles dice que tendrán prioridad para ingresar en un 80% los hijos de maquinistas, un 15% los hijos de otros operarios de ferrocarriles y un 5% gente que no tenga parentesco alguno. "Yo cumplo con todos los requisitos, pero me cortaron las alas. Tengo derechos, puesto que vengo de una familia de maquinistas", afirma.
Pero como la vida sigue, Lilian demuestra a diario que está capacitada para "hacer cosas de hombres": está casada hace cinco años con Diego, tienen a Marcia de 4 años y juntos trabajan en un taller de soldadura en su propia casa.
"Mi marido es un gran apoyo y él siempre está alentándome para que cumpla mi deseo", reconoce ante El Tribuno.
Sus padres vivían frente de la estación y tenían un negocio en el que la mayoría de los clientes eran ferroviarios.
"Recuerdo que de niña las historias de mi papá eran todas de trenes, locomotoras a vapor, sobre las estaciones de diferentes pueblos, de lo hermoso que es ese trabajo, y yo crecí con esa ilusión".
Sin duda don Rubén fue el motivo principal por el cual hoy Lilian quiere pertenecer a la fila de conductores de locomotoras.
"Mi papa también me apoya y quiere que yo logre mi sueño", dijo por último.

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