La construcción del enmallado de extra alta tensión de 500 kilovoltios (KV) que conecta a las provincias del NOA y NEA no fue la excepción al esquema de sobreprecios del ministerio que dirigía Julio De Vido.
La ejecución del tramo Oeste del electroducto, de 637 kilómetros, fue adjudicado en junio de 2008 por el disuelto Ministerio de Planificación Federal de la Nación a la empresa Intersar, del grupo Electroingeniería. El contrato se firmó por $987 millones, pero tras redeterminaciones de precios la obra, que se habilitó en septiembre de 2010, demandó una inversión de $2.525 millones.
En los dos años que llevó la instalación de la línea, los costos se elevaron un 156%. Si se pondera una inflación anual de a lo sumo un 35%, el sobreprecio de la obra llegó al 86%.
Con 1.208 kilómetros de extensión, la línea NOA-NEA une a El Bracho (Tucumán), Cobos (Salta), San Juancito (Jujuy) Río Piedras (Salta) y Monte Quemado y se extiende en la parte Este, con otro tendido de igual capacidad, desde esa localidad santiagueña hacia Resistencia (Chaco) y Puerto Bastiani (Formosa).
El 60% del proyecto se costeó con fondos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el 40% restante lo aportó el Tesoro Nacional. El gasto total fue de $4.100 millones.
La financiación por parte del Estado fue cuestionada en su momento por la Auditoría General de la Nación (AGN), que en un informe remarcó que los argentinos ya aportan el seis por mil de su tarifa eléctrica a un fondo especial para financiar ese tipo de obras.
Una de las favoritas
Cuando se constituyó en Córdoba, en 1997, Electroingeniería fabricaba tableros para instalaciones eléctricas. Pasaron seis años y desde el inicio de la gestión kirchnerista fue una de las principales beneficiarias de las obras públicas.
Todas las contrataciones que recibió la vinculan con el exministro de Planificación, Julio De Vido.
En Salta, la empresa estuvo involucrada también con la concesión de peaje que tenía la firma Vial NOA sobre la ruta 34.

La conexión digital costó más del doble

La estatal empresa Argentina de Soluciones Satelitales (ARSAT) empezó a contratar en 2011 las obras del plan para llevar servicios de comunicaciones digitales a través de una red de fibra óptica a todo el país. En abril de ese año lanzó los primeros dos llamados a licitación del proyecto, denominado Argentina Conectada, por $569 millones, para la instalación de 4.738 kilómetros de la línea en la región patagónica y el norte argentino.
La cartera que estaba a cargo de Julio De Vido contrató los 2.737 kilómetros previstos en Salta y provincias vecinas con una empresa del grupo Electroingeniería. Por una cláusula, que se insertó a último momento en los pliegos, se estipuló que solo podían presentarse oferentes que tuvieran como mínimo 2.000 kilómetros de fibra ya instalados. Ese condicionamiento dejó fuera a empresas que cotizaban las obras a US$14 el metro. En cambio, las contratistas ganadoras cobraron los trabajos hasta US$ 30 el metro, un 114% más caro.
La anterior gestión instaló 15.453 kilómetros de la red de fibra óptica, el 79% de lo proyectado.

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