Unas 20 mujeres de la fundación Divina Misericordia y 40 de la agrupación Libres del Norte trabajan incansablemente en relevamiento de datos de barrios vulnerables de Orán. Están bajo la supervisión de Carmen Olivera, una reconocida enfermera y asesora de las comunidades indígenas que desde los 17 años trabaja en labores sociales.
Datos preocupantes, como la prostitución infantil, aparecen entre las mayores preocupaciones en los barrios. "Del censo realizado advertimos problemas relacionados con la pobreza, como partos domiciliarios y prostitución infantil", dijo Carmen Olivera.
"El trabajo consiste en ir casa por casa haciendo un relevamiento de las necesidades o problemáticas sociales y con esos datos empezamos a gestionar soluciones", explicó.
"La prostitución infantil es uno de los problemas más preocupantes. El barrio Caballito es el que más nos preocupa en esta materia, ya que es el barrio con mayor cantidad de niñas y adolescentes que ejercen la prostitución", señaló Olivera.
Afortunadamente, muchos índices mejoraron. "Gracias al comisario Ángel Córdoba, que puso a disposición el equipo de la policía comunitaria, se diseñaron estrategias de trabajo, casa por casa. Luego de mucho trabajo, hoy podemos decir que disminuyeron estos indicadores. Los datos arrojados informaban que cada 10 partos, tres de ellos eran domiciliarios, con el riesgo sanitario, que eso implica. A la fecha no se registran ninguno", aseguró.
"En cuanto a la deserción escolar, los primeros números decían que el 40% de los niños no asistían a la escuela por distintos motivos. Hoy solo tenemos 7 niños sin ir a la escuela, por lo que seguimos trabajando interdisciplinariamente con la escuela, policía y fundación", contó.

¿Quiénes son?
La fundación Divina Misericordia trabaja en distintos barrios vulnerables, como Taranto, Kirchner, Islas Malvinas, Maravillas, Libertad, 200 años, El Cedral, Matadero y Basural. El objetivo es promover la integración, desarrollar actividades a través de obras públicas, tanto municipal, provincial, nacional para el mejoramiento barrial y habitacional sin dejar de lado la capacitación de las personas en oficios varios. "Gracias al censo realizado, muchos de los vecinos, la mayoría perteneciente a comunidades indígenas, hoy cuentan con cloacas, agua corriente, y gas", explicaron.
Consciente de que aún hay mucho por hacer, Carmen Olivera tiene como meta eliminar las letrinas y trabajar en huertas comunitarias para mejorar la calidad de vida de los vecinos. "Básicamente mi compromiso es con la gente imitando las acciones que hizo Jesús. No trabajo para ningún hombre en la tierra", dijo Carmen, que tiene la fundación en la calle Segundo Sombra 832 del Barrio Los Constituyentes.

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora