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Una oportunidad de recuperación para adictos al alcohol
Desde hace más de un año, el grupo trabaja conteniendo y ayudando a personas que han pasado situaciones límites. En Rosario de la Frontera se reúnen en el edificio de la Cruz Roja en donde, a través de un coordinador, realizan actividades con resultados altamente positivos.
La problemática de las adicciones ha ocasionado en el mundo serios problemas personales, desde la pérdida de empleo hasta un desencuentro familiar. Específicamente, el consumo habitual de alcohol no es una excepción y funciona como un vehículo que puede desencadenar en un futuro deplorable para quien no asuma esa debilidad como una enfermedad.
En la Ciudad Termal, Alcohólicos Anónimos comenzó a funcionar hace más de un año bajo el nombre "Grupo Termas" y ya pasaron por allí más de 40 personas. Sin embargo, según los índices nacionales, el porcentaje es mucho mayor y los organizadores esperan que el número vaya creciendo ya que posibilitaría encontrar una salida para todos aquellos que sufren esta situación.
Tras varios intentos fallidos de poder instalarse en Rosario de la Frontera, desde el año pasado las clases van tomando cada vez más continuidad y se estabilizaron. Atilio Cruz, es un exdocente y está a cargo de la coordinación del grupo.
"Todas las personas que están dentro de la comunidad de A.A. en algún momento de su vida atravesaron distintos problemas con el alcohol, de otro modo es difícil que funcione ya que desconocen la problemática. Hoy me encuentro coordinando este grupo de persona gracias a que un equipo de profesionales pensó en mí", detalló Cruz a El Tribuno.
Si bien Cruz realiza su trabajo particular ( es relojero) reconoce que le hace muy bien estar al frente ya que se siente gratificado cuando puede ayudar a los demás. "Con mi impronta de viejo docente, incentivo a todas las personas que asisten a las reuniones. Además ocupo parte de mi semana estudiando y armando las clases. Aunque siempre hay que improvisar por las historias que cada uno te puede contar", subrayó
Cada sábado, los integrantes del grupo cuentan sus vivencias personales y los problemas consecuentes en que ha derivado el consumo en exceso como ser familiares, sociales, laborales, entre otros. Atilio señaló que "algunos se recuperaron muy bien, otros no tanto y hubo otros que abandonaron. Aquí vienen personas por distintas situaciones, pero lo fundamental es que quien venga acepte que tiene una enfermedad", dijo.
Atilio también hizo hincapié en que no es fácil poder desligarse completamente pero con esfuerzo y ayuda siempre se puede. "Yo por ejemplo, hace 14 meses que no tomo nada de alcohol, me puse como propósito y aquí estoy. Una de las cosas que hacemos en clases es transmitir nuestra experiencia a otros y eso se vuelve una terapia para uno mismo y personalmente hace que me comprometa cada vez más" confesó el coordinador.
Cruz comentó: "Pasé una situación muy agradable cuando una de las personas que asistía a las reuniones vino a agradecerme por haberlo ayudado y además a contarme de un proyecto que iba a llevar a cabo con toda su familia. Eso me hizo pensar que estaba totalmente reintegrado y que yo, desde mi lugar, algo había hecho bien", finalizó el coordinador.

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