Una partida de ajedrez con final abierto

Félix Sammartino

Una partida de ajedrez con final abierto

Son pocas las semanas para la cosecha de soja y cada vez son más grandes los interrogantes acerca de su comercialización. La decisión de Monsanto de cobrar a toda costa el canon por su tecnología Intacta RR2 enfrenta ahora su capítulo final.
Al momento, los productores tienen solo dos opciones para vender su soja en los contratos a fijar o a futuro: la "cláusula Monsanto" o el sistema Bolsatech. En la partida de ajedrez que vienen jugando contra la multinacional desde el año pasado, son los dos únicos casilleros que le han quedado libres.
El primer movimiento fue lanzar la "cláusula Monsanto", de cobro compulsivo en los casos en que se detectara la presencia del evento Intacta RR2 en partidas cuyo origen no era semilla fiscalizada. Fue una jugada muy agresiva destinada a romper el statu quo que permite la comercialización ilegal de la semilla, básicamente soja, trigo y las variedades forrajeras. Como era de suponer, recibió en forma instantánea el rechazo de las cuatro entidades y de la Federación de Acopiadores. La Sociedad Rural y la Federación Agraria denunciaron a Monsanto ante la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia por su conducta antijurídica y abusiva. La acusan de obligar a los productores a renunciar a los derechos reconocidos en la ley de semillas y por intentar cobrar regalías por derechos de propiedad intelectual que la ley y las autoridades nacionales no le reconocen. Con estas denuncias, las entidades buscan frenar por vía judicial la implementación de la "cláusula Monsanto" para esta campaña. Sin embargo, nadie apuesta a favor de la celeridad de la Justicia en emitir el fallo. Un callejón sin salida.
El segundo movimiento de la partida de ajedrez llegó con el puente que tendió la Bolsa de Cereales de Buenos Aires con su propuesta de sistema Bolsatech, una alternativa light de la "cláusula Monsanto". Fue impulsado por la Federación de Acopiadores, que con la polémica cláusula habían quedado como el jamón del medio entre los productores y la multinacional por verse obligados a retener un sándwich importe en concepto de regalías al detectarse la presencia del gen sin su licencia correspondiente. Los acopiadores habían alertado sobre los peligros de utilizar las transacciones de granos como mecanismo para compensar deudas entre terceros.
Lo cierto es que la alternativa que se presenta con el sistema Bolsatech transforma la retención compulsiva en un certificado para enviar a Monsanto. Con esta información, la multinacional puede reclamar la regalía al productor y éste emprender su defensa en caso de considerar inadecuado el reclamo. "El sistema, que es de adhesión voluntaria, será temporal para esta campaña hasta que el Ministerio de Agroindustria encuentre las normas para salir de esta problemática", explicó Ricardo Valderrama, presidente de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
Esta semana se firmó un acta de entendimiento entre la Bolsa y Monsanto para avanzar en la rápida instrumentación del sistema Bolsatech, que estaría vigente en marzo. Y si bien la polémica cláusula sigue vigente, en los hechos Monsanto la ha puesto a un costado al darle el beneplácito a una alternativa menos agresiva y que tiene un mayor consenso en la cadena. Claro, un consenso que no incluye a la Sociedad Rural, Confederaciones Rurales Argentinas y Federación Agraria.
El tercer movimiento de la partida todavía no se jugó, pero amenaza con derrumbar todo lo actuado. Es más que probable la irrupción del Ministerio de Agroindustria en el tablero de juego para los próximos días. Corre el reloj y lo que se suman son los interrogantes, no los acuer dos.

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