Alejandro Marinaro es salteño y desde hace diez años vive en La Rioja, donde ejerce su profesión de médico. En días vendrá en bicicleta con su pareja, Mercedes Esquiú, maestra de nivel inicial y licenciada en Educación.
Hace tres años, frente a las imágenes del Señor y la Virgen del Milagro, antes de que sean entronizadas, Alejandro le dio un anillo de compromiso. Ambos llevaban un noviazgo desde la adolescencia.
Alejandro heredó la devoción por el Milagro de la familia; del abuelo Antonio, del tío Felipe y ahora de su papá Salvador, que pertenece al grupo la Hermandad del Señor y la Virgen del Milagro, los hombres de negro que custodian las sagradas imágenes patronas tutelares de Salta.
El joven tendrá que pedalear más de 700 kilómetros. Su novia también vendrá acompañándolo, pero no en bicicleta.
Antes de peregrinar, le contó a El Tribuno cómo surgió otro motivo que lo traerá la Catedral. "Mi tía estuvo enferma y necesitaba un trasplante total de cadera; aparte, ocurrieron varias cosas más en mi familia. Le recé mucho al Señor y a la Virgen del Milagro para que todo se solucionara; ahí decidí encomendarme", expresó.
El tiempo del Milagro para él es algo único y también mágico que le llena el alma y le da paz.
Alejandro y Mercedes se preparan para emprender entre el 7 y 8 de septiembre un camino que saben será difícil pero seguramente la fe y devoción les ayudarán a superar.

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