Georgina Pardo, la primera mujer trans que accedió a una cirugía de reasignación de sexo cubierta por una obra social, habló con El Tribuno del significado de esta intervención para ella y pidió seguir trabajando en contra de la discriminación.
La cirugía se hizo en Buenos Aires el 12 de octubre. "Hace años que tenía la decisión de operarme pero no existía la ley de identidad de género, por la cual se deben cubrir estos tratamientos. Antes había que viajar a Chile y los costos eran impresionantes", comentó Georgina.
Sobre lo que significa la intervención de reasignación para una mujer trans, Georgina aseguró que es un "cambio total en la vida" y agregó: "Es algo que se vive cotidiana e íntimamente".
Georgina trabaja en un laboratorio de cristales desde la década del noventa y aseguró que nunca tuvo problemas en su empleo, pero que otras compañeras fueron despedidas por su condición.
"Falta avanzar más contra la discriminación. Me gustaría ver a muchas más chicas como yo atendiendo comercios, por ejemplo. Eso les permitiría acceder a una obra social. El Estado también tendría que contratar a las que están capacitadas sin necesidad de que haya una ley que lo obligue", opinó.
La salteña dijo que su obra social, Ospe, se hizo cargo de todos los gastos de la operación y agradeció a la abogada Natalia Vaca, que la acompañó a la clínica Virreyes, en Buenos Aires, donde se hizo la cirugía.

Un derecho

Georgina milita en ATTA (Asociación de Travestis, Transgénero y Transexuales de Argentina) y hace años que hizo el cambio de DNI. Dice que en ningún momento tuvo miedo y que entró al quirófano con una sonrisa .
Ya recuperada de la intervención, su principal objetivo es difundir que la reasignación de género es un derecho. Sabe que, con un jefe que nunca la discriminó y una obra social que no le negó asistencia, tiene más suerte que la mayoría.
"Hay que pedir la cirugía porque las obras sociales están obligadas a cubrirla, al igual que los demás tratamientos. Soy de la época en que las chicas nos "autohormoneábamos'', algo muy peligroso. Desde que se reglamentó la ley de identidad, podemos ponernos en manos de profesionales de la salud", señaló.
Una persona trans se identifica con el sexo opuesto al asignado al nacer y, por lo general, aspira a modificar algunas de sus características sexuales a través de tratamientos hormonales y procedimientos quirúrgicos, según define una guía sobre el tema de la Defensoría del Público.
La ley nacional 26.743, aprobada en 2012, determina que el sistema de salud debe cubrir los procedimientos médicos necesarios para adaptar el cuerpo a la identidad de género.
En septiembre de 2016 se realizó en Salta la primera cirugía de implantes mamarios a Gabriela Dagún, una mujer trans que logró que el IPSS cubriera la intervención.
Gluteoplastía de aumento, penectomía, vaginoplastía, clitoroplastía, vulvoplastía, vaginectomía y faloplastía con prótesis son algunas de las operaciones que se deben garantizar a partir de la ley de 2012.

El nuevo marco legal

La ley 26743 garantizó que el cambio de nombre y DNI por cuestiones de identidad de género se pueda hacer con un trámite sencillo en el Registro Civil. Antes, para lograr esta modificación había que iniciar un proceso judicial que podía llevar años.
La norma abrió la posibilidad de que se respete la identidad de las personas en las escuelas, hospitales y otras instituciones.

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