Dos jóvenes motociclistas guaraníes perdieron la vida tras ser atropellados desde atrás por un ómnibus del servicio interubano en el norte provincial.
El accidente vial ocurrió a las 12.40 en el ingreso a la comunidad de la etnia guaraní de Zanja Honda. Según testigos, un ómnibus de la empresa local Virgen de Urkupiña, que circulaba a gran velocidad, arrasó a una motocicleta de 110 de cilindras conducida por un joven guaraní, quien llevaba como acompañante a su hermano menor. Las víctimas fueron idetificadas como Fernando y Leonel Negrete, de 18 y 20 años, respectivamente.
Fuentes policiales señalaron que al parecer el colectivero no entendió las señales que le realizó el conductor de la moto cuando estaba por girar hacia el ingreso a la comunidad. Al no disminuir su velocidad se dio con la moto en pleno giro y la llevó por delante.
Los dos jóvenes murieron en el acto, y a uno de ellos el ómnibus lo arrastró más de 60 metros junto con la moto.
En minutos la policía llegó al lugar y profesionales que llegaron en una ambulancia constataron el deceso de los dos jóvenes, mientras que los pasajeros del colectivo resultaron ilesos.

Reacción

Minutos después, toda la comunidad guaraní de Zanja Honda salió a la ruta nacional 34 e intentó quemar la unidad de transporte que provocó la trágica muerte de los dos hermanos.
Personal policial evitó daños a la unidad siniestrada, y minutos después tuvo que intervenir la División de Infantería cuando los habitantes de Zanja Honda pretendieron cortar la ruta e impedir el paso de cualquier colectivo de la empresa Virgen de Urkupiña.
Fuentes de Tartagal aseguraron que hasta las 20 ninguna unidad de esa empresa pudo pasar por el lugar sin recibir piedrazos y amenazas por parte de los familiares de los jóvenes fallecidos y demás habitantes de la mayor comunidad guaraní de Tartagal.

Reclamo

En medio de la tensión social y el dolor, el cacique de los guaraníes, Reynaldo Durán, aseguró que desde hace más de cinco años vienen solicitando obras viales complementarias sobre la peligrosa ruta, desde bicisendas hasta lomos de burro o reductores de velocidad .
"Somos pobres, por eso no nos escuchan, nuestros hijos tienen que cruzar a diario la ruta para ir al comedor comunitario, y después ir y venir de la escuela y de los colegios, hemos pedido esas obras pero nadie nos escuchó, solo la muerte nos dio la razón", afirmó el cacique guaraní.
Con la presencia de Durán, la comunidad bajó los decibeles de la protesta y el tránsito en la ruta se normalizó, pero no para los micros de la empresa Virgen de Urkupiña, algunos de los cuales resultaron dañados.
Por su parte, se supo que el chofer de la unidad, de 28 años, tuvo que ser custodiado por la policía local para que no sufriera agresiones por parte de la comunidad aborigen, que quiere vengar las muertes.

Reynaldo Durán, cacique:

"Estamos cansados de pedir y pedir sin ser escuchados siquiera. Si el martes no nos dan soluciones vamos a cortar la ruta", advirtió ayer el cacique de la comunidad guaraní Reynaldo Durán, tío de las dos jóvenes víctimas.
El cacique culpó además a la "guerra" entre las empresas por los pasajeros y al exceso de velocidad de las unidades.

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Sección Editorial

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