Es probable que el discurso de asunción de Mauricio Macri haya instaurado de una vez por todas en el escenario público el plexo de valores republicanos que, desde el retorno de la democracia, siempre ocupó un relegado segundo plano, cuando no fue directamente silenciado por completo.
Y no ha de extrañarnos que así haya sido. Tras la retirada del último gobierno de facto el valor que se ubicó en el centro de la axiología política fue el de la democracia. "Con la democracia se come, se cura y se educa" fue quizá la frase que sintetizó la centralidad del mecanismo democrático que sobrevino como reacción dialéctica a su propia ausencia.
Pero democracia y república no constituyen cosas idénticas. La una refiere al mecanismo por el cual se arriban a decisiones colectivas en una competencia por el voto popular. La otra refiere a un marco institucional en el cual se haga efectiva la separación de los poderes, la igualdad ante la ley y las libertades individuales que fortalecen los espacios de la sociedad civil frente a la política.
El discurso de asunción de Macri retoma esta tradición política en el hincapié puesto sobre tres ejes: volver a hacer del Poder Judicial un poder independiente; hacer efectiva la igualdad ante la ley, en una cruzada que prometió contra la corrupción de quienes han tratado a los bienes públicos como si fuesen privados, y a los bienes privados de los demás como si fuesen públicos; y reforzar los espacios de la sociedad civil, luchando contra el narcotráfico, cerrando la grieta social que el gobierno saliente dejó, alimentando el diálogo y la tolerancia, innovando en materia educativa y apostando a una "igualdad de oportunidades".
Es probable que así como el último gobierno de facto trajo sin quererlo, en virtud de un movimiento dialéctico, al centro de la política el ideal democrático, el populismo kirchnerista trajo del mismo modo su propia antítesis: el ideal republicano.

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Sección Editorial

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Ruben Barraza
Ruben Barraza · Hace 11 meses

Este tipo es un pelotudo total, pone un monton de pavadas para terminar no diciendo nada


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