La importancia de los alimentos en al ámbito turístico radica en que, al hacer un viaje, la comida es uno de los factores que más se recordará, aún cuando se hayan visto y disfrutado paisajes espectaculares o impresionantes monumentos. Definitivamente, el lugar va a ser permanentemente recordado por lo que se comió, incluyendo no solo la calidad de los alimentos y bebidas, sino también por la higiene, el servicio y el ambiente. Todo esto en conjunto hará grata e inolvidable la experiencia de viajar y conocer nuevos sabores, nuevos platos, diferentes de la gastronomía tradicional de donde procede el viajero.
En la Europa del siglo XIII se empezaron a realizar las primeras guías gastronómicas, que eran una relación de las mejores posadas y restaurantes. Estas guías eran realizadas por los famosos "gourmets", personas de buen apetito que se dedicaban en clasificar los restaurantes. El más famoso fue Kurnonsky, en Amberes, dedicado exclusivamente a la cocina francesa. El gran Kurnonsky (de nombre original Maurice Edmond Sailland), nombrado el "príncipe de los gastrónomos" en 1927, se dedicó a viajar por diversos lugares de Francia con un conjunto de amigos y aficionados a la gastronomía.
Pero, ¿es que hay algo más divertido que viajar y comer?
Esto lo entendió muy bien el Ministerio de Turismo de la Nación, que anunció la confección de la primera guía de turismo gastronómico del país.
Una guía para comer bien
El plan nacional "Cocin.Ar", incluye un mapa de turismo gastronómico con el que busca posicionar la cocina argentina a nivel internacional.
"Nuestra gran riqueza es la diversidad. Hay que posicionar la cocina argentina en el mundo a partir de los productos más nobles de nuestra tierra", dijo el ministro de Turismo, Gustavo Santos, durante el lanzamiento del Plan Estratégico de la Cocina Argentina (Cocin.Ar)
El programa tendrá distintas fases y etapas de implementación "para un desarrollo ordenado y eficaz de la oferta gastronómica federal", se señaló en la cartera encabezada por Santos. Entre las distintas etapas figuran el diagnóstico y el relevamiento de la oferta.

Por su parte, el ministro de Turismo de la Nación, Pablo Avelluto, sostuvo que "este programa va a permitir que la gastronomía argentina se identifique con el pasado y represente nuestro futuro".
Cabe mencionar que el proyecto está liderado por la cartera de Turismo Nación y participan el INTA (vínculo con los productores locales y los mercados), Educación (futura oferta académica), Ciencia y Tecnología (Investigación) y Cultura (plano identitario).
Según la cartera, "actualmente existen esfuerzos aislados de las provincias para mostrar sus atractivos culinarios, pero no había hasta ahora un plan que defina la estrategia a nivel nacional, es por eso que este ambicioso proyecto cien por ciento federal, involucra a toda la cadena de valor turística del país".
De esta manera Cocin.Ar tiene distintas fases y etapas de implementación para un desarrollo ordenado y eficaz de la oferta gastronómica federal. Entre estas figura el diagnóstico y el relevamiento de la oferta a través de 24 talleres de planificación del desarrollo del turismo gastronómico a realizar en cada provincia.
También están planificados seis foros regionales para consolidar la identidad de cada región, incluyendo estrategias, programas y proyectos a desarrollar. Se generará una oferta consolidada con una propuesta concreta de platos tradicionales en todos los restaurantes, mercados y con un mapa de rutas gastronómicas y productores gastronómicos. Concluirá así la formulación del Plan Nacional de Desarrollo del Turismo Gastronómico 2017-2027, junto a la elaboración del Mapa del Turismo Gastronómico de la Argentina.

Una receta para hacer alcauciles

200 gramos de arroz, 50 de sofrito de calamares, 100 g de puerros, 60 g de cebolla verdeo, 8l langostinos, 6 pistilos de azafrán y 750 ml de caldo de pescado. Limpiar deshojar y dejar la parte tierna del tallo de alcaucil. Cocerlos en agua con sal, limón y aceite. En una paellera saltear panceta y puerro. Agregamos el sofrito, las hebras de azafrán y arroz. Agregar el caldo. Cocinar 10 minutos a fuego vivo, rectificar la sal y bajar a mínimo. Llevar a horno a 180° y cocinar 8 minutos más. Saltear los langostinos, alcauciles y verdeo, y agregarlos.

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