Elva Carrizo es la mamá de Claudia Sierralta, quien fue asesinada en 2014 por su pareja con un arma reglamentaria en el barrio Santa Lucía. Ella se sumó ayer a la marcha "Ni una menos, vivas las queremos". Motivos le sobran. El principal, luego de que al expolicía lo condenaran por el delito de femicidio en abril de este año, es que la defensa solicitó que le redujeran la condena de prisión perpetua a 15 años por considerar a la anterior inconstitucional. "La muerte de mi hija y ese pedido descabellado de la defensa es lo que me motiva a estar en esta marcha", afirmó Elva.
Otro de sus motivos son sus cuatro nietos. Ellos quedaron huérfanos, como otros 1.900 niños y niñas que, en los últimos ocho años, perdieron a sus madres por violencia de género en el país, según el estudio elaborado por Casa del Encuentro. Claudia tuvo cuatro hijos, de 15, 11, 7 y 3 años. "Hoy la más pequeñita, Jazmín, se puso a llorar cuando me venía a la marcha. No quería que la dejara. Su hermana mayor la consoló diciéndole que la mamá (como le dicen Elva ahora) se iba a la marcha a pedir justicia por la mamita del cielo", contó la mujer.
Elva reafirmó la importancia de estar ahí, presente y marchando a lado del cartel que tiene impresa la foto de su hija. A uno de sus extremos lo sostenía Noelia, la hermana menor de Claudia. "Vine a la marcha porque a mi hermana la mató su exmarido y no quiero que suceda con ninguna mujer más. Todas tenemos que ser libres y no ser juzgadas por ningún hombre", aseguró, con firmeza en la mirada, mientras hablaba con este medio. Noelia tiene 13 años.

Estas y otras historias de mujeres son las que se repiten detrás de los datos que dicen que una mujer es asesinada cada 30 horas en el país, según los datos de Casa del Encuentro. En Salta desde el 1 de junio de 2015 al 31 de mayo de 2016 hubo dos femicidios por mes en promedio.
Dos mil personas
La movilización en la ciudad convocó a unas dos mil personas que recorrieron las calles del micro y macro centro para decirle basta a los femicidios. La convocatoria fue menor que en la primera marcha, el 3 de junio de 2015. La mayoría se movilizó tras las banderas de agrupaciones políticas y organizaciones no gubernamentales. Muchos observaron el avance de la marcha desde las veredas y locales comerciales.
Frases como "El silencio no es salud"; "Si te pega no te quiere"; "De camino a casa quiero ser libre, no valiente" se leyeron en lo alto. También, por un altavoz, se compartieron premisas para que no haya más femicidios en la provincia.
"Para que no haya Ni una menos no hay que preguntar cómo estaba vestida la mujer que fue violada; hay que dejar de lado el acoso callejero y dejar de calificar a las mujeres por la cantidad de sexo que tienen", fueron algunos de los pedidos.
Durante el recorrido se bregó por el cumplimiento de la ley de educación sexual integral, la atención coordinada en el área de salud y la asistencia médica y psicológica a las víctimas. También se demandó formación con perspectiva de género para el personal de salud, los docentes, policías, los que ocupan cargos públicos y más.




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