Con el objetivo de retomar el rol que cumplieron décadas atrás, los centros vecinales de Salta intentan convertirse nuevamente en el nexo entre el Estado y la comunidad. Para eso, se busca que todos logren normalizar su situación administrativa y funcionen de manera regular. Falta de obras e inseguridad son algunos de los aspectos en los que necesitan trabajar.
De un total de 500 centros registrados en toda la provincia, un 50 por ciento había logrado regularizar su situación hasta hace algunos años. La capital salteña es la zona que más evidenció la normalización.
De acuerdo a lo informado por la Federación de Centros Vecinales de Salta (Feceves), de 200 instituciones existentes en la ciudad, 130 organizaron su situación.
A pesar de enfrentar realidades diferentes, en el interior de la provincia también hay instituciones que tratan de ponerse al día para representar a los vecinos: de un total de 300, son 85 los que están con los papeles en regla.
En este contexto, localidades como Tartagal y Salvador Mazza son de las que más interés muestran en la constitución de centros vecinales.
"Estas instituciones son muy importantes porque la carta orgánica de cada municipio las contempla como el vínculo entre el vecino y las autoridades y estamos en busca de lograr que cumplan esta función", dijo a El Tribuno el presidente de la Feceves, Emilio Gutiérrez.
La regularización tiene como base lo administrativo pero también incluye aspectos como la apertura de padrones, el ingreso de nuevos socios y el llamado a elecciones.
"Hace algunos años solo existían veinte centros vecinales con personería jurídica en toda la provincia. Había que hacer un gran trabajo para ordenarlos administrativa y democráticamente. Lo importante es que lo vamos consiguiendo", agregó Gutiérrez.

El pedido de los vecinos

En Salta Capital hay más de 300 barrios y la inseguridad resume el reclamo constante de los vecinos hacia las entidades que los representan.
Los pedidos no solo están referidos a hechos delictivos, como los arrebatos en la vía pública o los robos en las viviendas particulares, sino también a otros problemas que atraviesan la realidad de barrios de toda la provincia.
La falta de fuentes de trabajo genuino y la drogadicción son algunas de las realidades que se repiten y para las que la gente busca respuestas.
"Tenemos que empezar, todos los sectores, a involucrarnos en estos temas pero creo que si no ponemos más énfasis en buscar soluciones se nos irá de las manos", dijo el dirigente vecinal.
En este sentido, resaltó la importancia de generar espacios que proporcionen más oportunidades laborales a los jóvenes y contención a los niños.
La zona sudeste representa la de mayor crecimiento en la capital salteña y contar con más centros vecinales también está entre los temas pendientes.

La relación con el Estado

Con una comisión directiva integrada por 22 delegados de toda la provincia, la Feceves realiza reuniones periódicas con distintos sectores.
La falta de apoyo y de fondos para hacer frente a los requerimientos expuestos por los centros vecinales resulta uno de los problemas más importantes que deben enfrentar sus integrantes.
En este sentido, desde la Federación se informó que se mantiene contacto con representantes del Poder Ejecutivo Provincial por diferentes proyectos en común pero que, hasta el momento, no fueron recibidos por el intendente capitalino Gustavo Sáenz.

Calles en mal estado, malezas y falta de obras

"Desde que se inauguró nuestro barrio nunca hicieron un mejoramiento de las calles. Se viene la época de las lluvias y todavía seguimos esperando. Nunca más se enripió y el estado de las calles es un desastre. Han pasado las intendencias y todavía no encontramos respuestas. El centro vecinal hace lo que puede porque no somos ejecutores de obras. Cuando le pedimos ayuda al Estado existe una sola respuesta: no hay fondos", describió Oscar Lezcano, representante del centro vecinal de barrio Siglo XXI.
Algo similar describió el presidente del centro vecinal de Miguel Ortiz, Martín Chávez. Con respecto a la situación de su barrio, comentó: "Muchas veces hay ganas de hacer cosas pero nos enfrentamos con la burocracia de algunas reparticiones del Gobierno. Nos pasa cuando pedimos que nos desmalecen la plaza del barrio y terminamos cortando nosotros el pasto o necesitamos el microestadio para que los chicos puedan jugar aunque sea una vez allí y nos piden que firmemos un contrato y paguemos ocho mil pesos. Funcionamos a pulmón gracias a la ayuda de los mismos vecinos".
"Nos prometieron que nos pondrían las luces abajo del puente que tenemos en el barrio y las barandas en los canales y nunca nos cumplieron. Autoridades de la actual gestión municipal nos dijeron que, como no habíamos trabajado políticamente con ellos, no nos ayudarían. Si no fuera por los vecinos, no podríamos tener las actividades que ofrecemos. Los chicos acceden a clases de taekwondo y folclore porque hay vecinos del barrio que saben y enseñan gratis", dijo por su parte Carlos López, presidente del barrio Vélez Sarsfield.

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora