Recientemente en la zona norte de nuestra ciudad se realizó el desfile Urdiendo moda, muestra anual de la última promoción de la Tecnicatura Superior en Arte Textil e Indumentaria de la Escuela Provincial de Bellas Artes Tomás Cabrera. Sobre la pasarela las modelos lucieron un centenar de conjuntos. A través de ellos los egresados demostraron que son capaces de realizar sus proyectos con solvencia técnica y estética. Las prendas de vestir, calzados y accesorios fueron agrupados en telar, set de campo y transformación. Llamó la atención del público presente que los productos resultaran tan elocuentes como los nombres de sus categorías. Había elementos muy diversificados: utilitarios, laborales, deportivos, infantiles, especiales o que respondían al particular universo de la moda. En todos ellos seducía la interpretación de los aspectos estéticos y expresivos de la cultura salteña.
María Laime (23), Marina Gareca (22), Fernanda Bisceglia (24), Natalia Bidaurre (28) y María Victoria Rodríguez (25) conversaron con El Tribuno acerca de sus diseños y de cómo analizan el el ámbito al que dedicarán sus vidas profesionales.
El set de campo que presentó María Laime constaba de un remerón, una bandolera para portar el equipo de mate, una billetera y una campera. Ella se inclina hacia una línea juvenil en la que combina telas, colores y estampados, apuntando a la armonía del conjunto y la modernidad. "Mi set tiene colores muy sobrios. El remerón es marrón claro, con flecos blancos y un poco de tela tejida aplicada en algunas partes de la prenda", describió. Toda la factura es artesanal. Añadió que iniciará su carrera en la marroquinería, un sector emergente en el medio local.
Marina Gareca (22) se destacaba en el grupo por un proyecto osado (fotos 2 y 3) para el que alió su experiencia como campista que enfrenta un entorno condicionante y su proyección como diseñadora. El resultado fue un producto que contiene cuatro elementos: una mochila, una bolsa de dormir, una hamaca paraguaya y dos camperas: una para hombre y otra para mujer. "Estoy planeando irme a Buenos Aires con mi telar a cuestas porque acá la moda sigue atrasada, llega con delay", apuntó. La metamorfosis de Fernanda Bisceglia irrumpió en pasarela con el torbellino de la danza flamenca. Una bailarina lució un vestido con bata de cola que es unisex porque un hombre podría llevarlo sobre el pantalón en cualquier escenario artístico. Con una mirada aguda sobre la realidad y atenta a aspectos sociológicos de los consumidores, Natalia Bidaurre elaboró una mochila antirrobo, con un cierre vertical que se ubica en la parte trasera del producto. Además, con género urdido en telar criollo hizo vestidos con la espalda descubierta que para llevarlos no es necesario usar corpiño. Para ello se inspiró en la advertencia de los médicos a renunciar a los sostenes con arco (fotos 1 y 6).
María Victoria Rodríguez (25), por su parte, diseñó un vestido de fiesta con sobrepollera que se transforma en un aguayo para llevar a un bebé (fotos 4 y5).


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