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Urtubey sigue el juego de deshojar margaritas
Juan Manuel Urtubey volvió a cuestionar la designación de dos camporistas en la Auditoría General de la Nación, se manifestó crítico de “el avance K sobre la Justicia”, y se ocupó de crear un clima propicio para que, a partir del 10 de diciembre, el nuevo presidente pueda recurrir a un acuerdo con los fondos buitre para recuperar el financiamiento externo.
Fue en el programa de Alejandro Fantino, un consumado “creador de climas” que se mostraba fascinado con el perfil antikirchnerista que mostraba el gobernador salteño. “¿Por qué no viniste antes para que te conociéramos?”, le reprochó ante la sonrisa del entrevistado. Claro, Fantino reconoció que no lo conoce. Estaba tan encandilado que no atinó a preguntarle por qué Pablo Kosiner, Evita Isa, Susana Canela y José Vilariño votaron a favor de los nombramientos irregulares de Julián Álvarez y Juan Ignacio Forlón, impuestos por La Cámpora para frenar las investigaciones sobre la gestión del actual gobierno.
Urtubey se mostró opuesto a las presiones sobre la Justicia, a pesar de su prolija estrategia para aumentar el poder de la Procuración, reducir el de los jueces y conformar un ejército de fiscales militantes y disciplinados.
Probablemente, el éxtasis de Fantino se hubiera diluido si conociera el perfil académico y jurídico, y el rol que desempeñan en Salta Manuel Santiago Godoy, Pedro Sández y Pablo López Viñals en el control de la designación y destitución de jueces. Tampoco podría imaginar el conductor que Urtubey construyó en Salta una Auditoría militante, con la simple estrategia de dividir al oficialismo en varios bloques con lo cual pudo nombrar como auditores a cinco oficialistas.
En ambos aspectos, su administración superó ampliamente las avanzadas del kirchnerismo, del que ahora intenta poner distancia.
Como para saber esto no hace falta vivir en Salta, Fantino podría haber interrogado, en cambio, por qué su hermano Rodolfo, en el Senado, se erigió en el principal custodio de la inmunidad del procesado vicepresidente Amado Boudou ante la Justicia.
Mientras Fantino le preguntaba por qué Daniel Scioli no hablaba tan claro como él para tomar distancia de la Presidenta, el respondía: “Dejemos la doble cara; hagamos lo que decimos”. Fue confusa su explicación sobre cómo se podrá frenar la inflación estimulando la inversión, porque la provincia es una de las que ha tenido menor índice de inversión en los últimos ocho años. Es decir, se podría deducir que Urtubey no hace lo que dice. Sí quedó claro que “hay que sentarse a dialogar con holdouts para recuperar el financiamiento externo”.
No habló del cepo ni de las trabas a las exportaciones ni de la presión impositiva. Dijo que el campo salteño recién tuvo problemas este año. No aclaró que la mayoría de los productores está al borde de la quiebra; con tres cosechas pésimas y sin sembrar en esta campaña, hasta 2017 no tendrán ingresos. La realidad de fondo es que el campo salteño sufre dos cepos: el del dólar y el del ordenamiento territorial de Urtubey.
Fantino le preguntó con insistencia por qué nunca antes dijo lo de ahora, con el kirchnerismo en retirada. Urtubey siempre fue kirchnerista, hasta que vio la posibilidad de otros horizontes. “¿Sos loco, acompañás a Scioli y tenés proyecto propio?”. “Un poco de todo”, fue su respuesta en los primeros minutos de la entrevista.

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