La reunión entre Sergio Massa, el gobernador Juan Manuel Urtubey y el intendente capitalino Gustavo Sáenz, concretada hace unas horas en Pinamar, se presenta como el punto de inicio de una reorganización partidaria del PJ que tiene carácter futurista, desde un sector que invariablemente tendrá que asumir su rol opositor, pero lejos del kirchnerismo.
Esto no representa un problema si se tiene en cuenta que los invitados al encuentro, comenzando por Urtubey junto el ex titular de la Anses, Diego Bossio, ya cruzaron el charco y la pertenencia al modelo anterior dejó de ser "obligación".
Todos se estrecharon en un abrazo y hubo tiempo para las fotos en el club La Herradura. Estuvieron otros dirigentes partidarios que fueron a llevar el respaldo de sus jefes políticos, los gobernadores de Córdoba, José Manuel de la Sota, y de Chubut, Mario Das Neves.
Esos abrazos fueron la consigna de la foto política del año: un mensaje de unidad entre peronista, que van por fuera de la estructura partidaria y, en algunos casos, con la certeza de que la militancia kirchnerista será en poco tiempo solo un mal recuerdo.
Colocarse en la primera línea de la oposición nacional es un privilegio que no se puede despreciar en el contexto de la equiparación de fuerzas, pero es indudable que esa oposición tiene una mirada más aguda hacia el 2019, que al control político de la gestión macrista en el país. El corto plazo es menos importante que una organización interna para lograr "un partido desde el peronismo que pueda ser competitivo", según palabras de Urtubey.
Pero ¿qué pasa a nivel local? ¿Podrá esta reunión acercar posiciones entre Urtubey y Sáenz de acuerdo a sus aspiraciones para el futuro? Es probable que sí, aunque la figura del intendente capitalino ha tomado una dimensión que superó los límites de la ciudad y se torna en un referente indiscutible de los intendentes de la provincia. Esto tiene un valor incalculable para sus proyecciones en Salta.
Por otro lado, ya no se discute que Urtubey busca contener la retaguardia en la provincia al momento de proyectarse definitivamente a nivel nacional. Por eso sondea a su hermano José en la posible continuidad.
Pero Sáenz no va a resignar sus posibilidades y es posible que, más allá de los objetivos comunes para sacar a la ciudad y la provincia del estancamiento, los cruces con Urtubey sean más que frecuentes.
Intendentes se sienten abandonados y sin los beneficios populistas y clientelares que promovieron de la mano del Gobierno provincial.
Por lo pronto, el jefe comunal capitalino va ganando más espacio en ese terreno. La reunión de José Cano, el titular del plan Belgrano, con Sáenz es un gesto que despertó esperanzas en los restantes 59 intendentes que esperan ver a sus municipios incluidos en el famoso plan de reactivación, especialmente los del norte de la provincia, que muy presente tienen las frustraciones del Fondo de Reparación Histórica, por las obras prometidas. A pesar de haber tenido asegurado su financiamiento, nunca fueron realizadas. Nada pueden preguntar sobre el destino de esos fondos, porque viven prisioneros de la caja provincial.
Un ejemplo ineludible es lo que está ocurriendo en varios municipios agobiados por las deudas, que no pueden avanzar con el pago de las obligaciones salariales. Cortes de ruta, toma de los edificios comunales, protestas y marchas son por estos días la imagen reiterada en varios puntos de la provincia. El Ejecutivo no ha dado muestras de que irá en su auxilio; por el contrario, anticipó que habrá que aguantar el temporal.
Esto es otro desaliento para los intendentes, que hoy se sienten abandonados y sin los beneficios populistas y clientelares que promovieron de la mano del Gobierno provincial en los últimos años.
Allí resalta la figura de Sáenz y sus bien aceitados vínculos con el Gobierno nacional: lejos de un modelo ideológico, cerca de una nueva política y de los fondos que puedan llegar desde la Nación.
Para el caso del plan Belgrano y la inversión de US$16.000 millones que Macri pretende para la región, el jefe de gabinete de Salta, Carlos Parodi (quien sabe mucho de números), se mostró esperanzado en la distribución. "Si el Gobierno nacional provincializa la relación, sería el gobernador Urtubey quien fijaría las prioridades. Los intendentes participarán solo si la Nación municipaliza la administración de esos fondos", expresó. Una mala noticia para Parodi: Cano advirtió que esos fondos serán de manejo exclusivo del Gobierno nacional, en forma directa.

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