Desde el 19 hasta el 28 de enero se realizó el primer viaje de voluntarios de la asociación civil franciscana Pata Pila, que desde hace un año vive y trabaja en comunidades guaraní y chané en el norte de Salta.
En los días que estuvieron allí, 14 jóvenes se sumaron a los programas que realiza la asociación durante todo el año en prevención de desnutrición infantil, desarrollo comunitario, promoción humana y educación integral en las comunidades de Yacuy, Piquirenda Estación, Piquirenda Viejo (Fátima), Campo Durán y Tuyunti.
Para el viaje organizaron actividades tanto para las madres como para los niños y jóvenes. Viajaron desde Buenos Aires y se alojaron en la escuela de Yacuy, donde está la base operativa de Pata Pila. Allí pintaron las garitas de la parada de colectivo y el cartel de la comunidad junto a los jóvenes. También armaron un cine comunitario al que asistió gran parte de la comunidad, entre madres, padres, niños y adolescentes.
Cambiar la mirada
"La experiencia del viaje de voluntarios a Yacuy fue intensa y súper linda. Llevábamos un año trabajando en el desarrollo de Pata Pila desde Buenos Aires, recaudando fondos, armando eventos y dando a conocer el proyecto. Nos permitimos conectar con esa realidad desde un lado más sensible y más humano", explicó Miguel Pich-Aguilera, coordinador del área de voluntarios.
"Fuimos acogidos por las comunidades, por las familias. Fuimos al encuentro compartiendo charlas y mates, conociendo más su contexto, su realidad, viéndolos en su cotidianeidad y queriéndolos desde ese lado, viendo sus carencias, pero también las nuestras", comentó.
"Fue una dosis de realidad que nos conectó con el proyecto". Miguel Pich-Aguilera, voluntario
"Empezamos a desarmar un montón de estructuras. Teníamos la visión de "nosotros vamos a ayudar''. Eso se fue perdiendo por el camino después de conocerlos, de ser recibidos, de descubrir toda la riqueza que había y después de ese choque cultural que sí o sí existe entre Occidente y las comunidades: el conocimiento con la tierra, esa humildad, ese ser humano tan transparente, tan sencillo, tan esencial", agregó Miguel.
"Al final, conocimos el proyecto a través de la gente. Nos transformó la mirada ver a las familias, conocer a las madres que participaban de los programas de Pata Pila, ponerle cara a aquellas personas que día a día iban mejorando tras los diagnósticos de nutrición y ver las caras de los artesanos que hacían las máscaras que nosotros después vendíamos. Fue una dosis de realidad que nos conectó definitivamente con el proyecto y nos impulsó para seguir haciendo camino con Pata Pila", concluyó.
Sobre Pata Pila
Esta asociación civil franciscana vive y trabaja junto a familias vulnerables del norte argentino para promover el desarrollo y fortalecimiento comunitario a través de la implementación de programas de nutrición, promoción de las personas y educación integral.
“Algo especial de Pata Pila es que es un signo de amor en la comunidad”. Pablo Colombo, voluntario
La organización quiere ser un espacio de escucha atenta para recibir con respeto las necesidades de las personas. Busca ayudar a despertar y desplegar las capacidades de cada sujeto para que sean ellos mismos los promotores del cambio.
Sueñan con acompañar a las comunidades en un proceso de transformación hacia un presente y un futuro más pleno.
Quieren ser opción para todo aquel que quiera experimentar un estilo de vida franciscano viviendo y trabajando junto al otro.
pata pila tartagal 2.jpg
<div>Realizaron actividades recreativas junto a las madres y sus hijos. Gentileza Pata Pila</div>
Realizaron actividades recreativas junto a las madres y sus hijos. Gentileza Pata Pila
Nutrición
Realizan acompañamiento a familias de niños malnutridos, desnutridos o en riesgo de desnutrición. Trabajan junto a la madre y a un equipo conformado por nutricionista, estimuladora temprana, educador de la salud, trabajadora social, médica familiar, psicopedagoga, profesora de oficios y maestras jardineras.
Móvil Pata Pila
Trabajan con enfermeros y agentes sanitarios de los puestos de salud de cada comunidad, realizando talleres de capacitación y controles nutricionales de niños, niñas y embarazadas. También hacen seguimientos de los casos más críticos en las casas de las familias.
Artesanías del norte
El proyecto busca colaborar en el desarrollo de los emprendimientos de los artesanos locales, brindando asesoramiento y estableciendo, junto a ellos, nuevos canales de venta. Busca fijar un precio justo para el trabajo desarrollado por cada artesano.
La comunidad chané de Campo Durán realiza máscaras talladas en yuchán (palo borracho) pintadas con pigmentos naturales (piedras, carbón, hierbas, tierras) que recrean la fauna de la región. También hacen piezas de arcilla cuyo proceso de cocción se desarrolla en la tierra.
La comunidad guaraní Peña Morada elabora cestos y canastos tejidos con bejuco y caña totalmente artesanales.
Cómo colaborar
Siendo padrino se puede ayudar con un pequeño aporte económico mensual o por única vez para sostener la atención y el tratamiento de los niños y niñas en situación de riesgo nutricional. La donación se puede hacer con tarjeta de crédito, vía transferencia o cheque.
Si faltan fondos se pueden compartir contactos de personas o empresas que puedan financiar alguno de los programas o proyectos.
Además, siendo voluntario se ayuda desde cada lugar o en las comunidades en las que trabajan.
También se pueden acercar donaciones de leche en polvo (entera y maternizada), pañales, material didáctico, útiles escolares y artículos de librería.
La sede legal es en Rivadavia 650, en Tartagal. La sede operativa, en la comunidad de Yacuy (ruta nacional 34, km 1451). Para más información entrá a www.patapila.org. En Facebook, Instagram y Twitter buscá "patapilaok".

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora