Un reciente fallo de la Cámara Nacional del Trabajo estableció que: "Si bien la demandada sostuvo que tanto el automóvil -con sus respectivos gastos- como el uso del celular fueron instrumentos de trabajo que se encontraban a disposición del actor al solo efecto de facilitar la prestación de sus servicios, lo cierto es que no aportó prueba que acredite que se le haya comunicado al trabajador la existencia de una prohibición expresa de utilizar dichos elementos con fines personales". Concluyendo que: "En la proporción utilizada para fines personales importaron una ventaja patrimonial para el actor y, en esa inteligencia, cabe reconocerle carácter salarial".
La doctrina del fallo no es novedosa y la mayoría de los tribunales del país aplican el criterio de dar naturaleza salarial a rubros dudosos, pero que, al no estar debidamente reglamentados o especificado su uso por parte de los empleadores, permiten otorgarle ese carácter remunerativo. Ello se presenta en relación a elementos de trabajo, tales como el teléfono móvil, notebooks o automóvil. También por el uso de cocheras y traslados en remises. Los jueces consideran que toda prestación -en dinero o en especie- que el empresario otorga al trabajador en concepto de ganancia, sin que se le exija acreditación de gastos y que se percibe como consecuencia del contrato laboral, consiste en una prestación remuneratoria. La adjudicación del automóvil por parte de la empleadora evita un gasto que de todos modos el empleado realizaría y, en consecuencia, importa una ventaja patrimonial que debe considerarse contraprestación salarial. Similar situación se presenta con el celular, que se ha convertido en un elemento imprescindible de la vida cotidiana, razón por la cual el trabajador, de no mediar esta ventaja otorgada por el empleador, tendría ese gasto, de todas formas.
Las discusiones en torno al carácter salarial de estos complementos generalmente se producen a la hora de la extinción del contrato, cuando hay que determinar "la mejor remuneración normal y habitual del trabajador". El valor que se le atribuya al uso de esos elementos quedará incluido para el cálculo de las indemnizaciones por despido. En realidad estos rubros remuneratorios también deberían ser registrados junto con el salario mensual (con su incidencia en vacaciones, aguinaldos y otros rubros que se calculan sobre el total de la remuneración). Pero esta es una situación que es sumamente compleja: ¿Cómo se cuantifica el beneficio del uso del automóvil o la notebook? En el celular quizá podamos determinarlo por el consumo realizado para fines personales. Cuando llega a la instancia judicial los jueces están facultados, por la Ley de Contrato de Trabajo (art. 114), a fijar la remuneración. Pero, mientras tanto, ¿cómo lo puede justipreciar el empleador? Del fallo, mencionamos, se desprende la expresión: "No lo diga, escríbalo". Toda empresa que no quiera tener una catarata de conflictos debe requerir asesoramiento para confeccionar los reglamentos internos y manuales de funciones que describan con precisión las conductas esperadas de sus dependientes. En el caso que analizamos, los jueces sostienen que el empleador debía probar que existió una prohibición para el uso personal del celular o el automóvil, y ello solo se acredita con esos manuales, reglamentos o circulares que han sido debidamente notificados al trabajador. En general, debe existir un manual de uso de herramientas provistas por la empresa en el que se expresen claramente las restricciones de uso.

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Sección Editorial

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Re KennethU
Re KennethU · Hace 1 mes

Si seguimos así, un operario que trabaja con un torno de la empresa puede llegar a considerar que el mismo es parte de su remuneración. Diría que lo que le provee la empresa a cualquier empleado es una herramienta de trabajo. Claro que el pa´pis está tan saturado de abogados que siempre va a haber varios que quieren aprovechar cualquier cosa para hacerse de unos pesos.

Erik Larsen
Erik Larsen · Hace 1 mes

Resumiendo, para contratar a un peón hay que pagarle 8 lucas por su trabajo, 8 lucas al gobierno en impuestos, y 8 lucas al estudio de abogados para que no te armen un re-quilombo. ¿Quién es el kamikaze que tiene un empleado? Todo gracias al bendito Estado, que en su afán por quedar bien con la guita de otro, deja sin laburo a medio mundo.

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