¿Cuándo la difusión política del miedo es un acto necesario, socialmente sano y cuándo una excusa para concentrar poder o generar una determinada reacción?.
A lo largo de la historia el miedo ha sido utilizado como un arma movilizadora de inusual potencia y también como fuerza represiva, de exclusión y de persecución. Instrumento de tiranías y democracias.
El miedo reproduce el debate mantenido entre Patrick Boucheron (historiador, profesor del CollŠge de France) y Corey Robin (politólogo y también profesor) en las jornadas llevadas a cabo en el Instituto de Estudios Políticos de Lyon, durante 2014.
El índice ilustra la orientación de las discusiones: "Historia y actualidad", "Señalar al enemigo", "Instrumentalizar y manipular" y "Las dos caras del miedo". En el primer capítulo afirman: "Hacer temer, en vez de hacer creer sin hacer comprender nunca nada, esa es seguramente la mejor forma de hacerse obedecer". En los capítulos sucesivos podemos seguir los desarrollos que diferencian el miedo hacia afuera y el interno, cómo la política exagera uno para ocultar otro; los miedos que perpetúan una injusticia o generan euforia y acción.
Boucheron vino a la Argentina en julio para participar en La Noche de la Filosofía. En esa oportunidad Astrid Pikielny lo entrevistó, y sus comentarios nos hacen reflexionar: "Lo que puede verse en Francia y en Europa, en términos históricos, con esta ola de atentados es que, para prevenir un peligro e impedir que se desarrolle, se puede provocar algo peor". También Robin se manifiesta en el mismo sentido: "Un día, la guerra contra el terrorismo finalizará. Todas las guerras lo hacen. Y cuando termine, veremos que seguimos viviendo con miedo: no del terrorismo o del islamismo radical, sino de los gobernantes locales que el miedo nos ha dejado a su paso".

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