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Usurpan tierras y sepultan un cuerpo en el patio de una casa
Una familia colona del Chaco salteño tuvo un grave altercado, incluido un conato de violencia con aborígenes de la etnia wichi, que se asentaron ilegalmente en su propiedad, ubicada a 10 kilómetros de la localidad de Dragones.
Mónica Burgos, en representación de sus padres y de sus familiares, denunció el 29 de agosto que miembros de una comunidad wichi, usurpadora de sus tierras, trajeron un difunto de la localidad de Hickmann y a pesar de sus airados reclamos los integrantes de la comunidad de pueblos originarios abrieron una tumba prácticamente en el guardapatio de la casa de uno de los integrantes de la familia Burgos, asentada en el lugar desde 1930, según especifica un expediente de posesión veinteañal.
La mujer junto con sus ancianos padres y otros hermanos concurrieron al lugar donde se pretendía enterrar al difunto wichi, identificado por la propietaria como "un tal Roque Fernández".
La mujer dijo indignada que a pesar de las denuncias radicadas en tiempo y forma en la Fiscalía Penal de Embarcación y en las sedes judiciales correspondientes no se le dio solución en término y que la comunidad wichi asentada en sus dominio está ejerciendo derechos de propiedad contrarios a la ley y a las buenas costumbres.
"Me enterraron un difunto en el patio, hicieron de nuestra casa su cementerio y cuando le reclamamos nos golpearon con palos y nos echaron del lugar, logramos filmar parte de los incidentes, pero ya no queremos más conflictos sino que abandonen nuestra propiedad, a la que ingresaron por la fuerza, rompiendo alambrados y, lo peor, con ayuda de los municipios vecinos", afirmó.
La mujer, completamente indignada, dijo que nunca habían habitado aborígenes en finca La Mina.
Al ser preguntada del porqué de la usurpación relató: "En el mes de abril vinieron unos cuantos aborígenes y se instalaron en la banquina de la ruta 81, días después vinieron varias mujeres, todos de la localidad de Hickmann y quizá de Pichanal, y ante nuestros reclamos se pusieron violentos".
"Los denunciamos con nombres y apellidos, nos citaron a tres audiencias de mediación, no entendemos qué tipo de mediación nos quieren imponer, si nunca estuvieron allí".
"No hubo acuerdo y ahora comenzó una etapa de este proceso de usurpación con aristas violentas".
Según la mujer, "todo esto tiene origen en un abogado del foro de Orán, quien está detrás de la venta a empresa privadas de tierras donde habitaban los aborígenes por años y esta gente, cuyos caciques participaron del despojo, se quedaron sin su hábitat. Entonces empezaron a colonizar las tierras de los criollos, asentados algunos hace más de un siglo, y otros fueron reubicados en asentamientos precarios de extrema pobreza que puede visitar cualquier persona en todos los pueblos del norte de Salta".

Sin límites

Burgos relató que el cuerpo del tal Roque Fernández, de quien desconoce en qué circunstancias falleció, fue traído desde Hickmann para ser inhumado en su propiedad, en un acto que considera "una declaración de propiedad y un delito porque en Hickmann hay cementerio, hay policía, hay Justicia, hay municipio, pero no, lo enterraron en el patio de nuestra casa, es indignante", dijo.
Luego, telefónicamente aseguró que la usurpación tiene un sesgo raro: "Cómo puede ser que para usurpar una propiedad privada se utilice el tractor municipal. No podemos entender eso, que cortaron el alambrado, abrieron caminos, hicieron ahora un cementerio a pesar de nuestros constantes reclamos que chocan contra una burocracia que sabe bien que está pasando".
"A pesar de eso, los wichi siguen aquí y sabe por qué -dijo la mujer-, porque fueron desplazados de sus verdaderos lugares de origen y ahora, ya sin tierras porque se las vendieron, buscan donde asentarlos y se vuelven contra los productores locales, las márgenes de los ríos y cualquier sitio donde encuentren amparo de quienes están detrás de esto".
"Hoy ya pusieron un portón montado sobre nuestros propios alambrados, mañana ya no sé que querrán, tal vez nuestra hacienda", finalizó.

"No somos malos"

Mónica Burgos aclaró que no tiene nada contra el pueblo wichi, al que siempre ayudó de muchas maneras, pero sí debe defender sus derechos como propietaria. "La usurpación es un delito, la inhumación de un cuerpo y la violencia contra nosotros no puede pasar desapercibida. No tenemos la culpa de que este pueblo haya sido despojado de sus tierras originales", afirmó.

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