El próximo sábado 6, comenzará una de las festividades más lindas, más sinceras y, por ello, más celebradas de la Argentina: el carnaval de la Quebrada de Humahuaca.
Con la participación de casi la totalidad de los habitantes de los pueblos que se reparten a lo largo de los 155 kilómetros que de norte a sur tiene la Quebrada, la festividad se extenderá hasta el domingo 14 de febrero, cuando se haga, en la apoteósis del evento, el "entierro del carnaval". Hasta entonces, miles de personas se habrán convocado para compartir esa experiencia única que es vivir estos días con las tradiciones más profundas de un pueblo que no solo no las olvida, sino que las revive en cada oportunidad.
El carnaval de la Quebrada de Humahuaca es una mezcla de la celebración introducida por los españoles durante la conquista de América y los cultos de los pueblos originarios.
De esta manera se combinan la celebración de carnaval, fiesta pagana de la Grecia clásica, traída por los colonizadores europeos, con los rituales ofrendados a la Madre Tierra, Pachamama, en la que estrictamente basaban su vida social los pueblos originarios. Estas fiestas coinciden en la época de recolección de frutas y verduras, cuando el hombre disfruta de una naturaleza pletórica de alimentos y bebidas, a la vez que reinicia el ciclo de la fertilidad.
Tal vez por eso todos los eventos relacionados hacen hincapié en el acercamiento de hombres y mujeres, y más de un romance conocido se tejió bajo la advocación de esta época festiva en la Quebrada.
Un montón de alegría
Pero es la alegría el fundamento principal del carnaval de la Quebrada de Humahuaca. Para el pintor Emilio Haro Galli, radicado en Tilcara, donde preside a la comparsa Los Caprichosos, "el carnaval de la Quebrada es el más hermoso del mundo. Tiene toda la fuerza de la tierra, de un pueblo enraizado a sus costumbres, pero sin embargo está abierto para todo aquel que quiera compartir su alegría", dice. Y, efectivamente, la vida cotidiana se detiene en esos días y los habitantes de la Quebrada pasan a vivir en un tiempo fuera del tiempo, en constante estado místico, ya sea por el baile o por la abundante bebida.

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Las comparsas se componen de banda, diablos y bailarines.
Las comparsas se componen de banda, diablos y bailarines.

La celebración comienza el sábado anterior al fin de semana de carnaval, cuando grupos de comparsas llegan hasta sus "apachetas" para desenterrar al Pujllay, que fue enterrado al finalizar el carnaval del año anterior. Una vez desenterrado, se tiran bombas de estruendo y la comparsa (donde muchos están disfrazados de diablos) entra a los pueblos bailando al ritmo de las bandas en vivo que las acompañan. En todas las comparsas hay músicos con trompetas, redoblantes, trombones, saxos, bombos, etc. Todas llevan un estandarte que las identifica y recorren las calles del pueblo al que pertenecen, donde en diferentes casas son invitados a beber. En las calles, los diferentes integrantes de las comparsas estás disfrazados y se arrojan harina. Muchos llevan ramas de albahaca (se la considera afrodisíaca) dejando un aroma muy especial por las calles de los pueblos. En las murgas también hay bandas de sikuris, instrumento que es especial para ésta época. Después de desfilar por las calles de los pueblos, las murgas se reúnen en puntos determinados, denominados "fortines". En estos lugares se arman peñas con bebidas, música y baile, hasta el amanecer.
Después de varios días de festejos, la celebración termina con el entierro del diablo. Las comparsas vuelven a las laderas de los cerros, al mismo lugar donde empezó el festejo y en los lugares "sagrados" de cada comparsa se entierra al muñeco que representa al Pujllay, con ofrendas como cigarros, coca o alcohol. Con lágrimas en los ojos, los diablos se despiden hasta el año entrante, arrojan al fuego sus caretas y, con tristeza, se da el fin del carnaval: llega el tiempo real.

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Lea Chocobar
Lea Chocobar · Hace 9 meses

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