La forma en que los votos se convierten en cargos ejecutivos o legislativos constituye un aspecto central de nuestra democracia. Por eso, debemos trabajar en la consolidación de un sistema electoral transparente, confiable y de calidad.
La reforma electoral sancionada por el Congreso nacional en 2009 introdujo importantes cambios, como las PASO o la democratización del acceso a los medios de comunicación para todas las fuerzas políticas en tiempos de campaña. Ante esta situación de claro atraso en la mecánica del voto, la principal respuesta que propone nuestra gestión es la implementación de un sistema de boleta única electrónica (BUE).
Afortunadamente, la voluntad de la ciudadanía y la legislación de muchas provincias nos demuestran que no estamos solos en el camino hacia la modernización del sistema electoral. Una encuesta reciente sobre los principales puntos de interés para una reforma política indica que el 75% de los electores consultados está de acuerdo con la implementación de algún tipo de tecnología de voto electrónico. Sin embargo, otras nueve provincias tienen prevista la implementación de tecnologías electrónicas para la emisión del voto en su normativa. Incluso, algunas de las que aún no han incorporado dicha previsión ya han comenzado a tratar proyectos para legislar al respecto. Estos son los casos de, por ejemplo, Catamarca, Corrientes y Santa Fe.
Por otro lado, mientras que provincias como Chaco y Neuquén no prevén sistemas electrónicos en su normativa electoral, en 2015, algunos de sus principales municipios implementaron sistemas electrónicos por primera vez. Este escenario, muchas veces ignorado, nos permite concluir que al reclamo ciudadano por un sistema de voto más moderno, que otorgue mayor transparencia al proceso electoral, se le debe sumar el consenso provincial que se evidencia en la incorporación de tecnología para la emisión del voto que numerosas provincias han ido introduciendo a pesar del atraso a nivel nacional. En un país lamentablemente desacostumbrado al diálogo entre el Estado y los ciudadanos, y a la cooperación entre los distintos niveles de gobierno, es fundamental entender que modernizar y darle mayor transparencia al sistema electoral es un objetivo compartido por la ciudadanía y numerosos gobiernos provinciales y municipales. La consolidación de nuestra democracia y el fortalecimiento institucional de la república son tareas que requieren la participación de todos.

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