Si bien formalmente no ingresaron a las Cámaras legislativas provinciales nuevos pedidos de municipalización tras el proyecto que tomó forma en 2013 en la localidad fronteriza de Aguas Blancas y que se concretó en 2015, no son pocas las iniciativas "secesionistas" que andan dando vueltas en el interior y que revolotean en los pasillos de la Legislatura.
De prosperar, Salta pasaría de los 60 municipios actuales a unos 80.
Los argumentos son muy variados y se originan en el notable crecimiento urbano registrado en algunos sectores rurales y el surgimiento de nuevas necesidades de servicios e infraestructura que, según muchos referentes políticos locales, los municipios a los que pertenecen no pueden cubrir con eficiencia.
Así se levantaron voces autonómicas en La Silleta (Campo Quijano), Gaona (El Quebrachal), Coronel Olleros (Joaquín V. González), Rodeo Colorado (Iruya), La Isla (San José de los Cerrillos), San Agustín (La Merced) y hasta en populosas barriadas como Los Crespones (San José de los Cerrillos), por nombrar solo algunas.
Todos apuntan a una administración propia y diferenciada de las actuales localidades a las que pertenecen.
La cuestión es compleja y ya generó "comezón" en el seno del Gobierno provincial. La delicada situación económica actual genera serios inconvenientes y grandes esfuerzos de la administración central para cumplir con las partidas que les corresponde por coparticipación a cada municipio. "Dividir aún más la torta", como dijo un ministro, pondría al rojo vivo las arcas provinciales. Sobre este punto, vale la pena resaltar que conformar un nuevo municipio implica crear todas las instituciones de rigor, partiendo de un Departamento Ejecutivo, el Legislativo y áreas judiciales, cada uno con partidas presupuestarias propias para poder funcionar. A esto hay que sumarle que, en la mayoría de los casos, se debe partir de cero en el armado de un parque automotor propio para la prestación de servicios, edificaciones y equipamiento destinados a las áreas administrativas, entre otros tantos aspectos que hacen al funcionamiento de un gobierno municipal.
Los ingresos municipales se basan en la recaudación. Sin embargo, muchas de las zonas que reclaman su municipalización cuentan con escasos catastros en sus jurisdicciones, así como también de núcleos empresarios de importancia en cuanto a contribución, por lo que dependerían básicamente de la coparticipación para el pago de sueldos de los intendentes y sus gabinetes, empleados, concejales, funcionamiento de las áreas de obras y servicios públicos, acción social y más. Estos son puntos que, al menos, deberán tenerse en cuenta a la hora de avanzar en las pretensiones municipalistas en algunas regiones de la provincia.
Si el objetivo es el bien común y no las aspiraciones políticas, se trata de un tema importante a analizar en profundidad y sin apuro.
La Silleta
En diálogo con El Tribuno, el diputado de Rosario de Lerma, Nicolás Taibo, apoya el pedido de municipalización de La Silleta. Consideró: "Lo positivo es que tenemos muy claro desde un principio que se trata de trabajar sobre un proyecto bien armado. Sabemos que no va a salir de un día para otro, pero estamos seguros que va a prosperar. Es difícil, pero no imposible".
En cuanto a la pretensión de La Silleta de administrarse independientemente de la Municipalidad de Campo Quijano, el legislador explicó: "En los últimos años se fueron desarrollando sectores urbanos y surgiendo nuevos barrios, alejados del municipio. Esto genera la necesidad de brindar nuevos y mejores servicios, que con una administración propia podrían ofrecerse a los vecinos con mayor eficiencia".
San Agustín
Por su parte, el diputado por Cerrillos Alberto Abadía resaltó la importancia que desde lo institucional se vayan analizando para el futuro nuevas formas de administración local. Sin embargo, el legislador admitió que el contexto económico actual hace que estas aspiraciones se compliquen en lo inmediato en cuanto a los recursos provinciales que posibiliten el diseño y la puesta en marcha de nuevos gobiernos comunales. "Pero es bueno que se vayan tratando estos temas con la debida anticipación y sin apuro. Los temas de Estado requieren de análisis profundos para llegar a buen puerto", concluyó Abadía.

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