En la zona sureste, el barrio Sanidad II y el asentamiento que se encuentra en la parte posterior de dicha barriada sufrieron anegamientos y otros problemas a raíz de la tormenta del lunes.
La mayor parte de las calles del barrio, que no están pavimentadas, se transformaron en piletones donde el agua estancada se convirtió en manantial para la reproducción del Aedes aegypti, mosquito que transmite una multiplicidad de enfermedades, entre las que se destaca el dengue.
El barro, que directamente mantuvo arrinconados a los vecinos, generó un importante desequilibrio en la calle. El notorio desnivel, si no se actúa rápido, será un escenario aún más riesgoso para próximas tormentas. Por supuesto que la circulación de vehículos se hizo imposible, y "ni siquiera los remises quieren entrar al barrio cuando llueve".
Aire contaminado
Otro problema fue el olor que se generó por el agua de barro estancada, el calor y el arrastre de fluidos y desechos.
Esa conjunción resultó en un hedor que puso a los vecinos en una situación de zozobra. Estaban atrapados entre el anegamiento por la lluvia y el olor escatológico que se esparcía en la zona.
Además, la falta de agua fue el corolario de dos días fatales. Ayer, jornada posterior a la de la tormenta, los pozos de donde extraen el agua estaban contaminados por el arrastre de la lluvia. En ese marco, el agua de la canilla nada tenía de transparente, y en mucho se asemejaba a los matices marrones del río Arenales.
Con ese escenario, la provisión de agua se convierte en un costo extra para las familias. Son muchos los que no pueden comprar agua potable para cocinar o abastecerse de soluciones hidratantes para el calor.
El precio de un bidón va desde los $40 para arriba y, en casos de familias numerosas, no dura más de un día. En un cálculo simple, la falta de agua potable le suma a un hogar típico, como mínimo, un gasto de $1.200 al mes.

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Sección Editorial

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Walter LUNA
Walter LUNA · Hace 10 meses

¡AGAS, . . .¡volvé, te perdonamos!


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