La falta de mantenimiento de una casilla que alberga una bomba de Aguas del Norte, a la altura de Av. Gurruchaga al 400, preocupa a los vecinos de barrio 20 de Junio. Tanto, que desde hace varios meses que son ellos mismos los que se encargan de lampacear el agua estancada en la calle, de tapar los pozos que dejan periódicamente los operarios de la compañía cada vez que van allí a llenar las cisternas. "La situación es insostenible. Hacemos todo de nuestra parte para solucionar el tema con la mejor predisposición, pero llegan los operarios de la empresa y se descalabra todo de nuevo. Esto nos supera", contó a El Tribuno Cristian Rivadera, quien vive en inmediaciones de la polémica casilla.
El vecino contó que plantearon en varias oportunidades esta situación a Aguas del Norte y les dijeron que iban a cambiar el sistema de extracción de agua, para evitar que sigan ocurriendo estos inconvenientes. Pero nada cambió. No es un tema nuevo, lleva años así.
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Un sistema "raro"
"No entendemos muy bien que sistema usan, lo único que sabemos es que cada tres o cuatro días llegan con las cisternas y cavan pozos y dejan todo destapado y los montículos obstruyendo el tránsito. A eso se suma la gran cantidad de agua que queda estancada en toda la cuadra y que después somos los vecinos los que tenemos que ocuparnos de escurrir", relató Cristian.
La gente del lugar contó que son muchos los accidentes que se producen a causa del agua. Son frecuentes los resbalones, despistes de motos, entre otros. Además, a tan solo una cuadra de allí hay una escuela, por lo que son cientos los niños que transitar por el lugar diariamente. "Los olores que emanan de la casilla son nauseabundos. Una vez la pintamos, la limpiamos y hasta hicimos el intento de poner plantas y pasto para parquizar el lugar, pero los operarios cavan nuevamente todo para extraer agua y los esfuerzos son echados por la borda. Los adictos hacen el resto", explicó Cristian.
El acceso a la casilla no presenta ningún obstáculo, por lo que por las noches se convirtió en un "aguantadero" de los adictos -dijeron los vecinos-, que se juntan allí a drogarse. Todo esto sucede a dos cuadras del destacamento de policía del barrio.

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