Algunos globos, la velita y una torta sencilla, con tan solo estos ingredientes y, por supuesto, mucho humor los vecinos de El Pregón al 2600 de barrio Intersindical le contaron a El Tribuno sobre el bache que cumplirá un año en sus veredas.
"Vamos a festejarle su primer añito. Con él (el bache) hemos vivido muchas cosas en estos meses. Incluso le debemos tres chicos y una señora jubilada accidentados. Porque si bien parece chiquito, tiene un metro y medio de profundidad", contó Marcelo.
La historia de los vecinos de El Pregón al 2600 comenzó hace casi un año atrás y durante ese año pasaron por varias etapas. Primero cortaron una mano de la calle para arreglar una pérdida de agua y como el colectivo pasaba por la otra media calzada, se rompieron los caños. Entonces, la empresa Aguas del Norte se encargó de hacer cavar la otra mano de la calle. El pozo tiene un metro y medio de profundidad, y si bien dicen que el caño se arregló, vive lleno de agua. A los costados quedó todo el resto de hormigón, que permanece allí desde que comenzó la obra.
"Llamamos a Aguas del Norte y nos dijeron que a ellos solo les compete arreglar la pérdida. Que el pozo los cava una tercerizada y el arreglo es responsabilidad de la Municipalidad", contó el vecino. Lo cierto es que el pozo nunca está seco y las sospechas de los vecinos es que la pérdida continúa. "Siempre es lo mismo. Sacan el agua, miran y se van", contó Exequiel, el vecino que tiene el pozo justo al frente de su casa, por lo cual no puede estacionar el vehículo y debe luchar contra las alimañas que se reproducen allí. Los vecinos ya no saben qué hacer, Aguas del Norte no responde y desde la Municipalidad de la ciudad aseguran que estos arreglos no son su responsabilidad.
"Ese pozo es un peligro. Ya se cayeron tres chicos y una señora jubilada. Los nenes se acercan a ver qué hay o si no quieren hacer como que pescan y terminan ahí. El boquete tiene una profundidad de un metro y medio. Imaginese que quedan nadando en esa agua servida", contó Clelia Gómez, una de las vecinas que también padece la presencia del pozo sobre la mano de su casa.
"Cuando llueve, el agua empozada sale y ensucia todas las veredas y si lavamos nos quieren hacer una multa. ¿A usted le parece?", analizó enojada Clelia.
Para aliviar el peligro la caída de los chicos, los vecinos resolvieron comenzar a colocar los restos de hormigón de nuevo en el pozo. "Es muy peligro, el pozo está lleno de insectos y víboras ciegas, además de basura y restos de cosas que trae la lluvia. Entonces se rellenó una parte para evitar que alguno de los chicos de la cuadra salga quebrado", analizó Marcelo.
Los vecinos saben que es imposible evitar que los chicos quieran disfrutar de las vacaciones y jugar un rato en la calle, pero saben que el pozo es un peligro latente.
"Los fines de semana, la historia se complica porque hay jóvenes que salen tomados o no conocen la calle, van con el auto sin mirar demasiado y terminan dentro del pozo", agregó Exequiel, mientras mirá cómo el frente de su casa, pintada hace poco, con la vereda de lajas y un cantero con una hermoso crespón apenas si se luce ante tremendo pozo y restos de obra que no son suyos.

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Sección Editorial

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Re KennethU
Re KennethU · Hace 10 meses

Si los jóvenes que andan tomados y manejando se caen dentro del pozo se lo tienen merecido. Lo que está mal es tirar dentro del pozo piedras o restos de hormigón, rompen los caños; tiren tierra y luego las piedras.


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