Sobre la calle Río Negro, al fondo, en La Ciénaga, cinco familias que suman una veintena de niños, de entre 10 meses y 14 años, esperan que las lluvias de las próximas semanas y meses no se lleven sus precarias viviendas.
Hace 20 días, cuando el cielo se cerró y le dio a Salta la primera lluvia fuerte de la temporada, el río Arias -a tres metros de sus casas- les hizo sentir que podía llevarse todas sus pertenencias cuando quisiera.
Analía Mendoza llegó a la zona hace dos años. Ubicó su casa en la parte más alta y se encargó de rellenar el terreno para evitar que el agua se lleve todo. Bajando la calle que desdemboca en el río Arias se puede ver una casilla todavía sin terminar donde vive Mariana Aguirre, madre de 9 niños de entre 4 y 14 años. Junto a su pareja, logró rellenar la mitad de su terreno, y en pocos días armarán la casilla. "Tengo miedo de que si llueve el río se desborde y se lleve lo poco que tengo", le dijo a El Tribuno.
Mariana hace 4 meses que se trasladó a esta zona. Antes vivía en Santa María de la Aguada, en una casa de la finca en la que trabajaba. El dueño decidió vender la finca y Mariana, con su esposo y sus hijos se tuvieron que ir. Sin vivienda propia y sin el suficiente dinero para poder pagar un alquiler, se enteró que existía una franja de tierra donde podía llevar a sus hijos. Y ahí está ahora, luchando para levantar su casilla y acomodar de a poco las pertenencias de sus hijos.
"Lo que pedimos es que hagan las defensas del río o que cambien su curso. El lecho del río es ancho y podría empujarlo a la otra banda", analizó Mariana.
Intento de obras
Analía, que ya lleva un par de años en la zona, afirmó que hace unos meses llevaron algunos materiales. "Parecía que tenían la intención de hacer las defensas, pero llegaron los dueños de lo ajeno y se llevaron las piedras y los alambres y desde entonces nadie volvió a dar una vuelta por aquí", contó.
Frente a la casa de Analía vive Silvia y llegó también hace 2 años. Hoy, su casa ya está casi terminada, y el terreno todo nivelado. Sin embargo, sabe que las vecinas que están sobre la margen del río corren un peligro constante. Allí hay dos habitaciones de bloques, con un par de pequeñas ventanas. En estas viviendas viven dos familias.
Cintia tiene 27 años y vive hace un mes y medio en esta zona de La Ciénaga, con sus dos hijos, de 4 y 6 años. "Nos asustamos mucho, sobre todo los chicos que sentían cómo sonaba el río y se llevaba de a poco las paredes de abajo. No sé qué pasará con nosotros si vuelve a llover con tanta fuerza", dijo.
Analía, que ya pasó dos veranos en la zona, sabe que las peores lluvias son las de enero. Todavía recuerda que el año pasado, antes de que rellenara su terreno, el agua entró hasta su casa. "Gracias a Dios no pasó a mayores", contó.

En la espera
Claudia tiene tres niños, de entre 10 meses y 4 años, y está esperando el cuarto que nacerá en enero. Llegó desde Colonia Santa Rosa en busca de otra vida, y hasta ahora las cosas no se dieron como ella esperaba. Hace un mes y medio que se ubicó en uno de los márgenes del río. Allí levantó una habitación con un baño provisorio, colocó su cocina y ahora está por colocar las ventanas. Solo espera que el río no se lleve sus cosas y no pase nada hasta la llegada de su cuarto hijo, en unas cuatro semanas.

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Sección Editorial

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Walter LUNA
Walter LUNA · Hace 11 meses

AGAS, volvé, . .¡te perdonamos!


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