"Nadie hace nada. Hace cinco años que venimos tocando puertas para que resuelvan esta situación", aseguró Juan Salas, vecino de Mendoza al 100.
Sobre la intersección de Mendoza y Catamarca se ubican un supermercado, tres casas de comida y un centro de rehabilitación. A lo que se suma la actividad comercial del parque, una plaza saludable y varios juegos infantiles. Ahí, en medio del microcentro y a la vista de todos, siete personas viven desde hace cinco años en la calle. Pasan sus días y noches, usan las veredas de los vecinos y el mismo parque de baño público.
Según las declaraciones de los vecinos, la presencia de los efectivos policiales y las ambulancias en la zona son casi a diario, ya que algunos de los indigentes tiene problemas de alcoholismo por lo que las peleas con casi una constante. "Hay que decir la verdad. La ambulancia está acá casi tres o cuatro veces en la semana, porque se alcoholizan y se los llevan al hospital. Pero a los días ya están de nuevo en lo mismo", contó Coco a El Tribuno.
A causa de las peleas y los enfrentamientos dentro del mismo grupo, la Policía recorre la zona en forma permanente e incluso en algunas oportunidades dejan una guardia permanente. "Esto ocurre sobre todo los fines de semana. Acá hay tres negocios de comida que sábados y domingos se llenan de familias y así, con este escenario, no se puede estar tranquilo", afirmó Luisa, vecina de la zona.
Como una muestra de lo que ocurre a diario, Salas le mostró a El Tribuno una serie de fotos en las que se puede ver a una de las indigentes realizando sus necesidades a plena luz del día y en estado de ebriedad, ya que luego se derrumbo contra una de las palmeras del parque para quedar allí durante varias horas.
Cansado de situaciones como estas, los vecinos recurrieron a las oficinas de las Municipalidad de la Ciudad de Salta.
Juan Salas se tomó la molestia incluso de anotar los nombres de las personas que tomaron sus reclamos. "Hablé a un 0800, allí me atendió una persona que me derivó con el señor Rodolfo Jáureguí. No supo darme una respuesta y menos una solución, por lo que me derivó al señor Zúñiga. En el despachó de Zúñiga nunca me atendió nadie más que la secretaria, que hizo lo que pudo y me derivó a Derechos Humanos. Ahí nunca tienen respuestas, nadie sabe con quién tengo que hablar. En definitiva, pareciera que esto no tiene solución", reflexionó el hombre.
Los vecinos de la zona saben a ciencia cierta que una solución para esta situación será muy complicada. "No pedimos que los saquen en forma violenta, pero que busquen la forma de que no den estos espectáculos a plena luz del día", afirmó Juana, también vecina de la cuadra.
En los días de frío, este grupo de indigentes se trasladan hacia la esquina de Mendoza y Catamarca, donde se ubica un transformador. Allí colocan sus colchones, duermen y hacen sus necesidades. Durante el día este espacio es usado por un joven que instala -en el mismo espacio- su negocio de venta de tamales. "Todas la mañanas el chico se encarga de baldear la vereda y retirar los excrementos. Pero igual, esto no es para nada saludable. Imagínese que estas personas hacen lo mismo en las puertas de las otras casas de comida e incluso en el centro de rehabilitación al que asisten niños", exclamó Juana, cansada de buscar ayuda y de tocar puertas para ver quién los ayuda a mejorar su barrio.

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Sección Editorial

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Álvaro Figueroa
Álvaro Figueroa · Hace 11 meses

Tengamos esperanza, de que la nota sirva para que algún funcionario de la frondosa lista de ministerios y secretarías existente, toma cartas en este penoso estado de cosas. Gracias, desde ya, a quien lo haga.


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