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Vecinos reclaman por el color y sabor del agua corriente
Turbia y con mucho gusto a cloro son las características del agua corriente que toman los vecinos en muchos barrios de la Ciudad Termal.
A raíz de este problema, y por una importante cantidad de casos de cuadros intestinales, comenzaron a comprar agua envasada en bidones.
Como consecuencia, en los últimos días las quejas se fueron sumando desde diferentes barrios. Algunos indicaron que el agua sale marrón y otros con cloro en exceso. El Tribuno dialogó con varios vecinos para conocer la problemática y todos manifestaron su malestar: "En mi casa, desde hace un mes aproximadamente, sale el agua blanca, no transparente, y no sabemos las razones. Al abrir la canilla sale así y luego de un rato comienza a mejorar, pero igualmente no es incolora, como correspondería a este líquido", expresó Marta Quinteros, vecina del barrio Ramón Abdala.

En otros sectores

También hay ejemplos en el barrio 52 Viviendas. Natalia Rodríguez, madre de 4 niños, considera que tomar agua de la canilla es un riesgo para ellos. "Sale con un gusto raro y mucho cloro. Por eso decidimos no tomar más agua corriente, particularmente para preservar cualquier consecuencia en los chicos. Tenemos que gastar en bidones por ese motivo. Porque cuando hiervo el agua para cocinar, el jarro queda blanco", recalcó.
Por su parte, Romina Figueroa, de Villa Manuela, cuenta que hasta hace poco este problema no existía. "El agua en casa parece normal cuando la ves salir de la canilla, pero si está en un vaso se nota que hay muchas cosas flotando, creo que puede ser algún químico. Hace dos meses que el agua sale así", aseguró.
A su vez, la familia Tacacho del barrio Juan Domingo Perón, reconoció que solo consumen agua envasada o bien recurren a las termas a buscar en bidones. "Ya se volvió una costumbre y solo ocupamos la del caño para lavar los platos o bañarnos", dicen.

Problemas de salud

En relación al tema, algunos vecinos hicieron hincapié en que el agua corriente tiene bacterias que producen cólicos, fiebre e infección intestinal. Tal es el caso de Romina Figueroa, quien contó que su madre "estuvo con fiebre e infección intestinal. Al principio no sabían que tenía porque en los análisis no salía nada, pero le dijeron que podría estar relacionado a un virus del agua. Desde entonces la hervimos y oxigenamos todos los días", subrayó.
A su vez la familia Varela, también del barrio Perón, argumentó que "no toman agua de la canilla por desconfianza. Depende del día o la hora, que por lo general es a la noche, se siente mucho el olor a cloro. Sabemos que es un problema general porque en el hospital hay mucha gente con colitis o infección intestinal".
Un detalle no menor es el costo que le significa a la gente comprar agua mineral. Con las elevadas temperaturas el consumo familiar se acrecienta y simultáneamente los mayores costos se trasladan al presupuesto mensual.

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Sección Editorial

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