Vecinos de los barrios circundantes a la chatarrería Metalnor se quejaron porque "desde la instalación de la firma (hace unos 3 años) la vida en estos barrios se hizo imposible", pero "la gota que colmó el vaso fue la semana pasada con la campaña de descacharrado" por el dengue. "Nos obligan a tomar medidas directas para que este emprendimiento se vaya a algún lugar donde no moleste ni ponga en riesgo a la población", señalaron.
Un grupo de mujeres de los barrios El Parque, El Círculo, Monseñor Tavella, Santa Anita, acompañadas por unos pocos hombres se instaló ayer a la mañana frente a las instalaciones que la firma tiene sobre la ruta 26, para hacer pública una serie de reclamos.
Piden que la empresa "se vaya de este lugar, adonde llegó cuando toda esta zona ya estaba poblada", dijo Patricia Serrano en representación del grupo. Se refirió también a "la complicidad del municipio capitalino por haber habilitado una actividad que no puede permitirse en medio de un barrio y que no cumple ni siquiera con normas municipales elementales como vereda alrededor del predio".
Patricia se refirió también a
"los ruidos constantes de las descargas de los autos secuestrados, los malos olores, la cantidad de camiones que desfilan a toda hora, y las ratas de gran tamaño que cruzan a nuestros hogares".
Luego de describir los problemas cotidianos, la vecina remarcó que "el peligro del dengue es la gota que rebasó el vaso". Y puntualizó: "resulta que todos los cacharros y la basura de otros puntos de la ciudad vinieron a parar acá, con los camiones del Ejército. Retiraban basura de otros patios y los depositaron acá, en los nuestros".

"La chatarra es mercadería"

El auditor de Metalnor, Marcos Roldán, explicó a El Tribuno que "entendemos el malestar de la gente por tener como vecina a una empresa chatarrera. Ellos lo ven como un depósito de basura; que nosotros juntamos la basura y la tiramos acá. Esa es la visión que tiene el común de la gente de nuestra empresa".
Dijo que la chatarra llega a la planta, se compacta con prensas especiales y es enviada a las acerías, mayormente a Zapla o a Acíndar. "Nosotros no somos una empresa que se dedica al acopio de chatarra pero no es un depósito de chatarra ni de basura. Somos una empresa dedicada a la compra y venta de chatarra", abundó. "Ante la amenaza de dengue, aquí se decidió fumigar todo el predio y dimos vuelta para vaciar todo lo que pudiera acumular agua", explicó Roldán, para luego destacar que la empresa tiene el cuidado del medio ambiente y las tareas son realizadas en el marco de la Responsabilidad Social Empresaria.
Reconoció, por último, que el último día del descacharrado entraron algunos camiones del Ejército cargados de chatarra, por un acuerdo hecho por la empresa y organizadores del operativo. "Como siempre, se separó la chatarra, se compactó para el envío, y a la basura se la mandó al basural San Javier".

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