Luego de los graves incidentes que se produjeron el fin de semana pasado en la zona norte de la ciudad de Metán, la Justicia dispuso vigilancia permanente para evitar nuevos enfrentamientos.
Los vecinos de los barrios Zapata y Aborigen están atemorizados luego de los terribles sucesos ocurridos el sábado, durante los que se quemó una vivienda e intentaron incendiar otras dos, que sufrieron serios daños.
"La primera tarea de la fiscalía es esclarecer los hechos. Hubo tres viviendas que resultaron con daños: una completamente calcinada y otras dos con sectores quemados y muchos daños materiales. Hay nueve detenidos y un pedido de aprehensión", dijo ayer a El Tribuno la fiscal Ana Inés Salinas, quien dispuso una vigilancia policial por tiempo indeterminado.
"Están identificados los autores de los ataques a las viviendas. Quiero aclarar que esto no se trata de una pelea entre dos barrios sino entre dos familias puntuales", señaló Salinas.
Por otra parte, Cecilia Veleizán, a quien le incendiaron por completo su vivienda prefabricada en el barrio Aborigen, junto a dos mujeres familiares que tienen hijos menores, permanecen con prisión domiciliaria. "Están acusadas de daños agravados en perjuicio de los bomberos de la Policía, amenazas e incendio intencional", remarcó.
Necesaria mediación
"Sería necesaria una mediación entre las partes, pero este momento no sería oportuno debido a la escalada de violencia y a los graves hechos ocurridos el fin de semana", dijo la fiscal Salinas.
Mientras tanto, los otros damnificados, que sufrieron la quema parcial, destrozos y robos en sus viviendas, las hermanas Viviana y Silvia Tapia, permanecen junto a sus hijos alojados en el albergue del complejo deportivo municipal.
Ana Inés Salinas FISCAL "Sería necesaria una mediación entre las partes, pero en este momento no sería oportuno.
Los vecinos se solidarizaron con todos los afectados y están realizando donaciones, mientras que la Municipalidad está asistiendo a las tres familias y puso a disposición un gabinete de profesionales para contenerlos.
Los problemas se originaron en la vivienda prefabricada que quedó reducida a cenizas y pertenecía a la familia de Cecilia Veleizán, del barrio Aborigen. La mujer acudió a los medios de comunicación para pedir a las autoridades que saquen del cercano barrio Diógenes Zapata a todos los miembros la familia Tapia Orellana.
Por su parte, Viviana Tapia, esposa de Claudio Marcelo Orellana, sostuvo que los responsables de los ataques fueron familiares de Cecilia Veleizán y miembros de la comunidad aborigen. Orellana, cabe recordar, permanece detenido por incidentes ocurridos con anterioridad a los últimos sucesos.
"Prendieron fuego en mi casa cuando estaban mis cinco hijos adentro, que podrían haber muerto quemados. Los del barrio Aborigen llegaron con botellas con nafta y pedazos de colchón y comenzaron a arrojarlos a nuestra vivienda donde robaron y provocaron destrozos", dijo por su parte Viviana Tapia a El Tribuno.


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