Cuando todos los datos apuntaban a que la vendimia 2016 iba a ser la peor de los últimos 56 años, los datos rescatan los lados positivos del efecto del cambio climático sobre la producción.
Y pese a que fue un año diferente con menos uva y retraso en la madurez, se lograron vinos más frescos, con menos alcohol, buena acidez, notables aromas varietales y excelentes colores.
Así lo informó Wines of Argentina, la institución encargada de la promoción de la marca "vino argentino" en el mundo.
Según este grupo, el total acumulado de uva recolectada en el país durante la cosecha 2016 fue de 1.744 millones de kilos, con los que se elaboraron 875 millones de litros de vino.
Los vinos se dividen en vinos jóvenes, que son los que se embotellan justo después de la o las fermentaciones (alcohólica y/o maloláctica) en los depósitos de acero. Y los vinos con crianza, que son aquellos que tras los depósitos pasan por barricas de roble para descansar en botellas.
Sobre todo Wines of Argentina señaló que "se molieron uvas con tan buena o incluso mejor sanidad que el año anterior", cuando en los primeros meses del año ya se advertía sobre la cosecha de uva más baja de la que se tenga registro. El efecto de El Niño, los accidentes climáticos, mayor incidencia de la polilla de la vid y las enfermedades criptogámicas asociadas con la alta humedad, terminaron por dar solo 17.444.977 quintales de uva. Es decir, la peor vendimia de los últimos 56 años.

Poca pero muy buena uva

La merma se debió fundamentalmente al cambio climático y a la corriente de El Niño, que trajeron excesivas precipitaciones y temperaturas moderadas, provocando un retraso en la madurez de la cosecha y poca producción.
Tanto los jóvenes como los vinos con crianza pueden ser blancos, rosados o tintos. A la hora de consumirlos, los jóvenes deben ser consumidos en el año, salvo excepciones de vinos que pueden tener una vida más prolongada, y muchos de los vinos con crianza pueden mantener y mejorar sus cualidades organolépticas con el paso del tiempo.
Pero "lo que parecía un año perdido, se transformó en un año con uvas de excelente calidad. Gracias al gran compromiso de los técnicos tanto en viñedos como en bodegas, los efectos producidos por los cambios climáticos impactan cada vez en menor medida en la tipología de los vinos. Incluso, a veces los afectan de manera positiva", afirmó al respecto Mario Giordano, el gerente de Wines of Argentina.
Si bien este año la cosecha se redujo un 27% respecto del 2015, gracias a los esfuerzos técnicos se lograron las características que en un caldo denotan mejoras en la calidad.
Esto es: vinos más frescos, con menos graduación alcohólica, buena acidez, notables aromas varietales y excelente color.
En nuestra región vitivinícola, como en otras regiones del país, como Mendoza y San Juan, se obtuvieron vinos blancos con buena acidez, muy buena expresión frutal y concentración alcohólica moderada.
Los vinos tintos han logrado una agradable acidez, frescura y elegancia, y, sobre todo, sin gustos amargos ni notas de rusticidad.
En esta cosecha, según Wines of Argentina, se destacan el Malbec, el Petit Verdot, el Bonarda, el Syrah y el Tempranillo.
Asimismo, los Cabernet Sauvignon resultaron con un tenor alcohólico moderado, haciendo que los vinos sean más fáciles de beber. Mientras que, en la región patagónica, el clima se mantuvo más seco que el año anterior, logrando vinos con una interesante intensidad cromática, con altos valores de frutas frescas destacándose los Pinot Noir, el Malbec, el Cabernet Sauvignon y el Merlot.

En el mundo

Según el Silicon Valley Bank, Wine Division, en su informe “Situación de la industria del vino en 2016” en el cual comparte su pronóstico para la evolución de la oferta, demanda y balance global del mercado de vino, la oferta mundial está empezando a acercarse a un terreno peligrosamente conocido, particularmente en la Unión Europea. La superficie con viñedos está aumentando, mientras que el consumo mundial per cápita está decreciendo. Sin embargo, los consumidores jóvenes le están dando una oportunidad a los blends y confían más en la marca que en el varietal. Un mundo nuevo que viene de la mano del vino.

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Sección Editorial

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