Las autoridades de Venezuela informaron ayer que encontraron más cadáveres en una fosa común, presuntamente ligada a una disputa por un yacimiento de oro que habría acabado en la masacre de 21 mineros este mes.
La Fiscalía y las fuerzas de seguridad hallaron los restos de 17 personas, tres más que el recuento del lunes, al concluir su búsqueda en la mina ubicada en el municipio Sifontes del estado de Bolívar, cerca de la frontera con Brasil. El Gobierno cree que los mineros fueron víctimas de una banda armada que buscaba tomar el control de las minas de oro informales en esa parte del país. Sobrevivientes dijeron que los mineros habrían sido asesinados y descuartizados con una motosierra en la mina, según diputados opositores.
"Hemos concluido la búsqueda de los desaparecidos de Tumeremo con el hallazgo de 17 cadáveres", dijo la fiscal general venezolana, Luisa Ortega Díaz, a través de su cuenta personal en la red social Twitter. La funcionaria había advertido el lunes que no había certeza de que todos los desaparecidos estuvieran en ese lugar.
El diputado opositor Américo de Grazia, líder de una comisión del Parlamento que viajó a la zona para indagar sobre el caso, pidió a las autoridades que profundicen las pesquisas sobre una práctica que, presume, se ha repetido en otras zonas. "Hay más fosas comunes, minas convertidas en cementerios de mineros", dijo.

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