Estaban, chicas y chicos, reunidos en el Ateneo. ¿Motivo? Organizar el baile de despedida del año. Todo iba bien; ni ellas ni ellos se apartaban del tema, deseosos, al parecer, de no omitir detalles que pudiesen afear la fiesta.
Todo marchaba sobre rieles, como se dice, hasta que la Perlita Castillo lanzó la primera piedrita, o cascote, según algunos.
"Confío -dijo- que ustedes, los hombres, si les cabe, no se hagan los Don Juanes ni los Casanovas en el baile, y empiecen a acosarnos como si tuviéramos a disposición. Aquí varias estamos noviando, o como se llame, así que ni se les ocurra intentar conquistas ridículas porque lo lamentarán. Sobre todo vos, vate, que pensás que las mujeres somos todas malas e infieles. ­No sé cómo te soporta Doralba!". Doralba miró al acusado con cara de "ya arreglaremos cuentas".
"Vamos -retrucó el vate-, eso es tan viejo como el mundo, ese pensamiento viene de la antigedad. No es invento mío. Poetas de todas las épocas y latitudes se ocuparon del tema. Oí este epigrama:
Doña Juana de Alvarado /
a su esposo don Antonio /
le preguntó si el demonio
era soltero o casado.
Si sucede en los infiernos
lo que en este pobre mundo,
será casado, y lo fundo en que lo pintan con cuernos".
"O este otro -siguió el vate impiadoso.
Qué galán que entró Fidel
con cintillos de diamantes,
diamantes que fueron antes
de amantes de su mujer".
Con una gran carcajada saludaron todos los presentes (damas y caballeros) el recitado del vate. Pero la Perlita no estaba dispuesta a ceder.
"­Machismo literario! -tronó. ­Puro machismo como el que practicaba tu admirado Nicolás López Isasmendi! ­Pero la realidad es otra!".
"Será -machacó el vate-, pero dicen que hasta en la Biblia hay noticias de los que estamos tratando. Prestá atención:
A Job el cielo tentó
con tanta solicitud,
que los bienes, la salud,
y los hijos le quitó.
Mas no pudiendo vencer
su virtud con inquietarle,
trató de desesperarle
y le dejó la mujer".
Como el asunto ya se iba para los tomates, el vate optó por tirar la toalla: "Chau chicas, hasta el baile. No te enojés Perlita, sin ustedes la vida sería muy aburrida. Tengan por seguro que en el baile nos portaremos como caballeros".
(Al cruzar la puerta, un zapato de mujer pasó a medio jeme de su cabeza.)

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