Desde hace 20 días que recorre las rutas de Salta. Estuvo unos días en Cafayate y siguió viaje hacia la capital. Laura Estela Casas ya recorrió 23 mil kilómetros de la Argentina, los hizo sola y manejando una combi que ya tiene más de 35 años. Es madre de 4 hijos, tiene 7 nietos y el año que viene cumplirá 60. Recibió a El Tribuno en la casa de Luisa, la dama de los cuencos. Una mujer que se dedica a construir obras únicas en cerámica. En la puerta de la casa de Luisa estaba estacionada AlmaMater. Ese es el nombre que tiene la combi, que conduce la primera mujer en recorrer el país manejando sola.
"Le puse ese nombre porque tiene alma de madre. Porque es algo que vengo haciendo toda mi vida, siendo madre", explicó Laura a El Tribuno.
El objetivo del viaje es visitar escuelas dejando útiles y libros donados por las personas que se acercan a AlmaMater, cuando se transforma en puesto de venta de mandalas y sueños tejidos por Laura.
¿Cuándo comenzó el viaje?
El 17 de noviembre del año pasado. Casi un año. Y para el año tengo la propuesta de varios combinautas (personas que viajan en combi) que quieren armar una viaje similar a este pero en caravana. Vamos ver dónde me van a encontrar.
¿Cómo surge la idea?
Surge hace mucho, cuando yo era muy chica. De pequeña siempre fui de subirme a las cornisas, de mirar a lo lejos, de querer saber que era lo que había más allá. Siempre quise viajar, viajar mucho. Las situaciones se fueron dando de una manera que me obligaron a estar quieta. Formé mi familia, tuve mis hijos, tuve algún que otro inconveniente con los niños, sobre todo con su salud, y eso me hizo que tenga que quedarme en casa. Cuando crecieron y empezaron a irse, a volar como cóndores, llegó un momento en el que el silencio era muy aturdidor. Entonces decidí dar clases, tomar cursos y comencé a hacer cosas. Soy técnica ceramista y después hice un profesorado, terminé haciendo exposiciones y me di cuenta que me gustaba estar con la gente, que me gustaba enseñar. De niña tuve una dermatitis atópica, que hacía que mi piel siempre tuviera cortes, y así pasé gran parte de mi adolescencia encerrada, sin demasiado contacto con la gente. A los 22 quedé embarazada de mi primera hija, y pensé: "No puedo recibir a mi hija llena de heridas". Y me curé. En cinco años tuve 4 niños. Al menor, cuando tenía 3 años le diagnosticaron leucemia, y bueno, estabamos siempre encerraditos. Ahí me di cuenta por qué había pasado lo que viví en mi niñez. Entendí que eso fue para aprender, para aprender como entretener a un niño aislado de todos. Por eso no debemos preguntarnos nunca ¿por qué me pasa esto?, si no ¿para qué? Así, hace tres años, cuando vivía en San Luis en una casa bella, levantada por mí, decidí venderla. El objetivo de esta venta era poder hacer lo que nunca pude y siempre quise: viajar, enseñar y salir con mis herramientas.
Entrega libros y útiles a la escuelas de rurales por las que pasa...
Sí, a lo largo de mi viaje fui visitando escuelas rurales y de frontera a las que les entrego libros y útiles que la gente me dona. No quiero llevarles ropa ni zapatillas. Me parece que darles esto es para que esperen lo mismo la próxima vez. Quiero darles libros y lápices, colores y gomas, para que puedan desarrollarse y ayudar los a que tengan una herramienta que los haga creativos. O sea más mentes creativas y menos mentes ociosas.

Viaja sola...
Sí, porque en realidad todos estamos solos. Cuando nos vamos a dormir, dormimos solos, cuando nos bañanos, estamos solos. Y bueno todo se va dando y la gente que voy conociendo en el camino me recibe muy bien. Yo viajo sin GPS pero con MPS: mapa, preguntando y sorpresa. Dejo que la combi, que tiene sus tiempos, es del 81, me lleve sin apuros.
¿Cómo consiguió la combi?
Cuando era chica siempre decía: "Qué lindas que son". Siempre fue mi idea de salir, y cuando vendí la casa fue para viajar. Buscando en Internet la encontré. La conseguí en Río Negro, la pagué y me vine manejando. Cuando estaba llegando a San Luis se fundió, así que le hice el motor, le saqué las butacas y la armé como mi nueva casa. Tiene toda la mano de nosotros, de mis hijos. Incluso el más chico, el que tuvo leucemia y que hoy tiene 34 años, se vino de Miramar para ayudarme y decirme como me decía de chiquito: "Mamá, no te des por vencida".

¿Cómo hace con la mecánica de la camioneta?
Lo llamo al mecánico y le mando fotos y audios de lo que me pasa. Entonces me dice qué puedo hacer, y además tengo un seguro nacional.

¿Qué dijeron los hijos cuando resolvió esto?
Al principio no me dieron bolilla. Dijeron: "Una locura más de mamá". Pero cuando vieron que empecé a cerrar puertas, me dijeron: "Má ¿estás segura? ¿Y adónde vas?". Yo les dije: "No se preocupen que por ahora me voy a Necochea". Y cada día me fui un poquito más, un poquito más y llegué a Ushuaia el 31 de diciembre. El fin de año lo pasé en el fin del mundo. Fue muy emocionante, pero un grupo de zorros me comieron toda la comida.
¿De qué vive en el camino?
Hago mis mandalas, mis atrapa sueños, tejo mis pajaritos, estaciono la combi y vendo. Con eso cargo nafta y sigo.
¿Qué le deja este viaje?
El año que viene cumplo 60 y estoy creciendo tanto. Una vez que me jubile no me agarran más. Todavía falta mucho en este viaje. El próximo destino es Jujuy y después tomo la ruta nacional 40, llego hasta Mendoza, visito San Luis y paso a Córdoba, donde llevo la combi a Horacio Gómez, mecánico de Río Cuarto, luego paso al Litoral. Ahí concluiría Abrazando Argentina, pero a lo mejor sale el Abrazando Latinoamérica.

¿Hasta cuándo se queda en Salta?
No tengo tiempos. Los tiempos te crean nervios, ansiedades, angustias, contracturas y vejez. Me gustaría poder cerrar el Abrazando antes de fin de año pero no creo que llegue. Voy muy lenta porque los costos se van elevando y cargar el tanque son 600 pesos. No es fácil.

¿Qué escuela visitará en Salta?
Una escuela que trabaja con adolescentes en riesgo. Me convocaron para que fuera mi sueño, que tardó 40 años pero lo logré y lo sigo logrando y sigo esforzándome. Es importante ver lo que se puede generar en los demás. Hay que impulsar a la gente para que sueñe, para desarrollen sus sueños, para que trabajen por sus sueños. Aunque el trabajo que tenemos no es el que nos guste, es bueno poder hacer y concretar los sueños. Porque el hacer demuestra que tenemos vida.
Por qué lugares de Salta se te puede encontrar...
Bien llegué me conecté con gente del paseo Balcarce y de la plaza Gemes. Así que los fines de semana me traslado allí con AlmaMater para vender mis productos y recibir donaciones para las escuelas. No tan solo de Salta sino de todos los lugares que todavía me falta recorrer para terminar este Abrazando, que empecé casi sin darme cuenta hasta donde llegaría.




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Sección Editorial

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zona mc entrega
zona mc entrega · Hace 13 meses

que loca linda ¡¡¡¡¡


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