En medio de una epidemia de dengue con seis víctimas fatales en Orán y un brote de chikungunya con epicentro en Tartagal, el ministro de Salud de Salta,Oscar Villa Nougués, no encuentra el modo de ponerse al frente de la crisis.
Mientras el Aedes aegypti avanza sin cesar, el ministro desplazó a Alberto Gentile y dejó acéfala a la Dirección de Epidemiología; además acusó al intendente de Orán, Marcelo Lara Gros, de "dormirse en los laureles" y al obispo Gustavo Zanchetta de "hablar para la tribuna".
Sin embargo, no asume el rol ejecutivo que le corresponde.
"Obispo tribunero"
El enojo de Villa Nougués con Zanchetta es un síntoma de impotencia y un tácito reconocimiento de la anarquía que produjo el brote de dengue entre quienes tienen la responsabilidad de controlarlo.
El obispo había pedido "a quienes corresponde tomar decisiones en todos los niveles del Estado que honren la función ... y redoblen los esfuerzos porque la emergencia no puede prolongarse más". Además, advirtió sobre los que quieren "sacar provecho en función de otros intereses". El religioso denunció que los efectos de la epidemia son "devastadores" y recomendó "estar más unidos que nunca".
A su vez, el párroco de Pichanal e Yrigoyen, Rubén Gutiérrez, los invitó a través de AM 840 a "hacer una patriada juntos y ponerse una sola camiseta, la de la gente".
Villa Nougués les respondió que "lo peor que se puede hacer en estos casos es opinar desde la tribuna".
La salud pública es un tema que requiere el abordaje médico, social y educativo. La opinión del obispo, en este caso, fue muy severa, pero no invadió ningún campo del conocimiento científico. Pidió un trabajo responsable a los funcionarios del Estado.
Es decir, planteó una cuestión de sentido común que en el escenario actual puede parecer una utopía.
Esperando al mosquito
La posibilidad de una proliferación de mosquitos era previsible porque se esperaba el fenómeno de El Niño, con sus lluvias y calores.
De hecho, el 22 de enero la organización Médicos del Mundo había lanzado una convocatoria a los Ministerios de Salud Pública del Mercosur por la "crisis epidemiológica" que vive la región a raíz del dengue.
"Hay que trabajar todos juntos, no un gobierno acá y otro allá", recomendó la ONG, que proponía la creación de un comité operativo de emergencia epidemiológica en cada una de las 15 provincias argentinas con dengue, y otro a nivel nacional.
Villa Nougués no fue capaz de amalgamar recursos para anticiparse a la epidemia.
Esta conducta es una constante en la actual política sanitaria, que se caracteriza por el ocultamiento de datos reales, la negación de la enfermedad y el desconocimiento del componente social de las epidemias de este tipo, así como de otro flagelo, la desnutrición.
Lara Gros y los laureles
Oscar Villa Nougués dijo en Orán que "Lara Gros se durmió en los laureles", pero reconoció que "no se están coordinando acciones entre la provincia y el municipio". Claro, culpó al municipio. De aceptarse esa supuesta rebeldía del intendente, por tratarse de una emergencia sanitaria que costó varias vidas, el municipio debería estar intervenido. Los seis muertos admitidos (que serían siete, según las presunciones) sobre 1.100 casos detectados superan en un 50% el promedio de víctimas fatales por dengue en el planeta: cuatro, cada mil afectados.
¿Cuál proyecto?
Solo se fue Alberto Gentile. "Cumplió un ciclo", sentenció el ministro. Generalmente, en estos casos, se toma la decisión de desplazar a un funcionario cuando ya hay reemplazante. Villa Nougués se tomó dos días y había prometido designarlo ayer, pero no lo hizo.
¿Cuál es el ciclo que se agotó realmente?
"Hay proyectos que se adaptan a determinadas situaciones y a otras no", especuló. Se desconoce aún cuál es el nuevo proyecto. "No estamos desbordados, el sistema de salud está respondiendo con todo lo que tiene" había asegurado.
En el Norte salteño la frase sonó sorprendente.

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