En la madrugada del 13 de julio del año pasado Ariel Ríos, de 28 años, fue fríamente asesinado en la estación de servicio donde trabajaba. Sufrió un asalto tras el cual quedó tendido en una reposera donde dormía segundos antes, luego de de recibir un disparo en la cabeza.
Todo el pueblo de El Galpón, en el departamento de Metán, quedó conmocionado al conocerse la noticia del asesinato a sangre fría del playero. Después de una larga espera, en la que la Policía de Salta a través de diversas investigaciones libradas en su momento por la Justicia local detuvo a diversas personas, varias de ellas ligadas a las fuerzas de seguridad provincial y vinculadas con otros delitos también, en octubre del 2015 Javier Hernán Pino fue detenido en Frías, Santiago del Estero. Luego el sujeto presentó un escrito donde confesaba haber matado a Ríos.
Pino quedó detenido desde el 21 de octubre, hasta ese momento era buscado por los crímenes del playero en El Galpón y el de los hermanos rosarinos Javier y Agustina Ponisio. Tras una serie de ajustes en la investigación, los fiscales Justo Joaquín Rovira y Santiago Vismara lo habrían vinculado también como responsable del asesinato de Ni Qi Fu y de Claudia Marcela Sosa. En ese sentido, el acusado tendría en su haber cinco homicidios en distintas ciudades. Se arrivó a esa conclusión luego del análisis de las vainas halladas en estas dos últimas escenas del crimen. Además, el Sistema Nacional Automatizado de Identificación Balística (SAIB), permitió establecer que los proyectiles utilizados en todos los hechos habían sido disparados por la misma arma de fuego, una 9 mm. Pino, de 26 años, fue apresado en un departamento de la ciudad de Frías, provincia de Santiago del Estero. En su poder encontraron varias armas, teléfonos celulares y objetos que lo vincularían a los distintos crímenes.
En Salta
Junto a su padre, Jorge Raúl Pino, el joven imputado se estableció en la localidad de El Galpón, en el interior de Salta, allí instalaron una sandwichería. El 6 de julio del año pasado su padre fue apresado por el robo de una financiera cometido en la capital de Santiago del Estero. Una semana después, en la madrugada del 13 de julio, Javier Hernán Pino asaltó una estación de servicios ubicada en el kilómetro 681 de la ruta 16, cercana a la localidad de El Galpón, desde donde se llevó 70.000 pesos, durante el asalto asesinó al playero Ariel Ríos.
Los sistemáticos crímenes que habría cometido Javier Pino provocaron la comparación casi inmediata con uno de los mayores asesinos seriales que tuvo el país, Robledo Puch, conocido con el apodo de "El Ángel de la Muerte". Uno de los mayores psicópatas y criminales de la historía policial, que fue condenado por distintos delitos, entre los que figuran diez homicidios calificados.

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