Oscar Naranjo, junto a su pareja y tres chicos residen en una especie de choza, de dos metros de ancho por siete de largo.
La familia no tiene agua, cloacas, ni gas y un vecino les pasa energía eléctrica. Viven hacinados, en una pequeña y precaria pieza, por lo que de noche arman la cama en la que duermen dos adolescentes y de día la desarman porque no pueden ingresar.
Oscar Naranjo es un jubilado de 59 años, que trabajaba como tractorista y en la construcción. Con su pareja y tres chicos de 1, 14 y 15 años viven hacinados en una especie de choza de dos metros de ancho por siete de largo que armaron con algunos bloques, plásticos, pedazos de madera y silo bolsa, en la zona del barrio Diógenes Zapata, al norte de San José de Metán.
Antes residían más hacia el este de ese lugar, en el sector del exbasural, donde también la pasaron muy mal. Desde el 21 de agosto están en un terreno prestado, que justamente se había transformado en un microbasural a cielo abierto, porque los carreros tiran todo tipo de desechos y escombros en toda la zona.
Los chicos están padeciendo la situación de extrema pobreza. Los adolescentes son hijos de la mujer y la pequeña de un año es hija de Naranjo. "Estamos atravesando una situación muy difícil y necesitamos ayuda. Yo he armado esta pieza con mucho esfuerzo y juntando las cosas que podía. Nuestra realidad es que comemos o alquilamos un lugar para vivir porque yo cobro la jubilación mínima y percibo menos de 4.000 pesos y eso no nos alcanza", dijo con preocupación, Naranjo a El Tribuno.
Su pareja actual tiene una pensión de siete hijos, pero dijo que no es suficiente para afrontar los gastos para subsistir de manera digna.
Lo triste es que no tienen baño y los pequeños hacen sus necesidades en el monte cercano. El jubilado además dijo que tiene que enfrentar a los carreros y a los que llegan en otros vehículos a arrojar basura en la zona. "Todo el tiempo llega gente a este lugar a tirar de todo", destacó.
"Nosotros necesitamos de todo, chapa, bloques, colchones, ropa, entre otras cosas. Lo que me preocupa es que estamos en este ranchito y ya se viene el verano y las lluvias", dijo Naranjo.

Solidaridad

El caso de la familia Naranjo motivó el interés de vecinos e instituciones que están dispuestos a ayudarlos para tratar de sacarlos de la difícil situación que atraviesan.
"Vamos a hacer todo lo que esté a nuestro alcance para mejorar la calidad de vida de esas personas. Ya he dispuesto que a través de acción social y otras áreas de la Municipalidad se comience a trabajar en el caso y en las necesidades", dijo el intendente Fernando Romeri.
"Ya estuve reunido con el señor Naranjo, cuya familia tiene muchas necesidades. También estuve en el lugar donde viven. Vamos a colaborar para mejorar la habitabilidad de ellos y que tengan lo necesario", dijo Javier Reynoso, secretario de Acción Social de la Municipalidad de Metán.
De la situación también tomó conocimiento la Directora Regional NOA del ministerio de Desarrollo Social de la Nación, Bettina Romero, quien dijo que van a asistir a la familia Naranjo que atraviesa una difícil situación.

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