En 1990 Alejandra Aquino (47) tenía 20 años y trabajaba en las bodegas Etchart cuando conoció a un turista alemán, estudiante de gastronomía. Él la invitó a pasar las vacaciones en Berlín, su ciudad natal. En aquel tiempo ella no hablaba alemán ni él español. Se comunicaban a través de un inglés básico y "por señas, con papel y lápiz". Aun así ya existía entre ellos una conexión especial. Al conocerse más profundamente decidieron casarse, allá por civil y acá por la Iglesia, y así fue como Alejandra echó raíces en Europa. Ella es empleada de una oficina postal y vive con sus dos hijas: Stefanie Mercedes (25), licenciada en Administración de Empresas, y Anna Miléna (18), estudiante de secundaria. "Cuando llegué estaba deslumbrada. Aparte fue una atención tan linda de parte de él (por su exmarido), que realmente me sentía una princesa. Acá llegué en un momento muy bonito en Alemania, un verano mientras se jugaba el Mundial de Italia 90... Apenas vi Berlín me enamoré de ella por su modernidad", recordó.
Desde hace 20 años Alejandra es empleada postal. Trabaja desde las 5 hasta las 8.30 de la mañana. A estas 18 horas semanales sumó tres medias jornadas en una tienda de ropa para niños, porque alega que el nivel de vida se encareció en Berlín los últimos años, debido a la crisis de la comunidad europea. Dijo que esta rutina laboral fue el marco ideal para educar a sus hijas a la antigua usanza, con los valores y el respeto que ella adquirió en la infancia y cuya práctica diferencia a Stefanie y Miléna de muchos jóvenes alemanes. "Ellas saben, por ejemplo, que si van en colectivo y sube una persona mayor o embarazada tienen que darle el asiento, cosa que acá no es usual", especificó. Añadió que su amor por Berlín se sustancia de la belleza del paisaje, pero también de la cordialidad de su gente. "Me maravillan tantos parques y lagos. También la cantidad de culturas diferentes que se encuentran en la ciudad. Aquí los veranos son largos, porque anochece recién a las 22.30, y se puede ir en bicicleta a los parques cerveceros. Vivimos en la seguridad de poder salir y no sentir miedo", detalló. En este punto de la extensa charla que Alejandra mantuvo con El Tribuno se inmiscuyó la violencia de género, a la que la salteña Lejos del pago contempla con preocupación.
"No tengo palabras para repetir lo que escucho que está pasando en la Argentina con las mujeres, tanta violencia, tanta agresividad. La Salta que yo recuerdo era como una isla donde vivíamos tranquilos y escuchar lo que está sucediendo no me entra en la cabeza, es muy triste", dijo.
Allá comparte los desvelos de los alemanes. Sucede que la llegada de refugiados a Alemania desde 2015 ha producido una explosión de los costos. Con la implosión poblacional faltan viviendas, escuelas, profesores, policías, bomberos, médicos y enfermeras. Pero, sobre todo, la gravedad de los atentados perpetrados por terroristas islámicos, solicitantes de asilo o hijos de asilados, ha empujado a los habitantes a mirar con descontento las medidas de la canciller Angela Merkel, y estos ánimos se traducen en pedidos de expulsar a los refugiados.
"Esta es una ciudad donde las chicas pueden salir con polleras o pantalones cortos y andar por la noche normalmente. Cuando llegaron ellos, desacostumbrados a ver esta forma de vida, creyeron que las mujeres se están ofreciendo, piensan que pueden ir a tocarlas y hacerles lo que quieran. Yo tengo miedo por mis hijas", comentó Alejandra.
Añadió que desde la caída del Muro de Berlín, Alemania, con una economía pujante y sólida, se ha presentado como un país tentador ante los ojos del migrante. "Ahora conseguir departamento es difícil, los alquileres se están yendo por las nubes y eso me preocupa. Gracias a Dios, todavía puedo con mi sueldo vivir tranquila en un lugar donde salgo a trabajar de noche, tomo el colectivo o el subte y nada me ocurre, pero no me gustaría ir a las orillas, donde hay gente muy radical que está contra los extranjeros, porque se nota que no soy de aquí", comentó. Alejandra cerró la charla volviendo a su Salta: "Extraño el sol, a mis amigos y a mi familia. También el asado y las empanadas, la música y el folclore. Ir a la plaza 9 de Julio, sentarme en una linda confitería y tomar un café con esos tostados que son únicos".

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VENGADOR
VENGADOR · Hace 24 días

QUEDATE ALLA Y DEDICATE A CRITICAR A LA MERKEL QUE EJERCE LA VIOLENVIA CON LOS INMIGRANTES COMO VOS LAUCHA


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