Diego Castillo (39) y su esposa irlandesa Tania se conocieron en 2004, cuando ambos trabajaban para Enlace Latino, una red de misioneros que actúa en Latinoamérica en iglesias y organizaciones asociadas que comparten valores cristianos. Durante el verano de aquel año ellos participaron de un campamento que la Iglesia anglicana había organizado en La Caldera. Quedaron amigos y luego intercambiaron cartas por correo electrónico hasta que en 2005 él viajó a visitarla y, en palabras de Diego, "la cosa se puso seria".
Ella terminó su Licenciatura y Profesorado en Lenguas Extranjeras. A él le restaba aprobar la Didáctica de la Lengua y la Literatura III del Profesorado de Letras, que cursaba en Tartagal, pero se decidió a casarse y radicarse en Belfast, capital de Irlanda del Norte, en 2007. Actualmente ella trabaja en escuelas secundarias y él en la compañía Zero. Diego comenzó haciendo el servicio técnico de 100 impresoras multifunción para el Banco de Escocia RBS (Royal Bank of Scotland) y ahora cuida del software de 950 máquinas de toda Irlanda del Norte.
Allá los Castillo tuvieron dos hijos: Olivia Valentina (3) y Lucas Benjamín (un año y cinco meses).
Diego nació en General Pizarro (Anta) y es el menor de 12 hermanos. Uno supondría que este salteño Lejos del pago extraña tamaña calidez familiar. "Yo vine con el concepto de que el europeo es frío y el británico más aún, pero creo que es una característica de los habitantes de las metrópolis. Me pasaron un par de episodios en Buenos Aires, cuando estuve viviendo allá, también en Madrid y Londres, y si no tenés un círculo que te contenga lo sufrís mucho. Me sorprendió que acá la gente es muy amable y en muchos sentidos muy parecida a los del Norte argentino", comentó a El Tribuno. También el idioma se estableció como una barrera en los primeros tiempos. "Cuando estuve allá en 2005 fue una tortura. Una vez salí a la calle con ganas de 'enfriar la cabeza' y la gente me saludaba como si fuera uno más de ellos y eso me reconfortó", recordó Diego. Añadió que a la generalidad de las personas les gusta pasar tiempo en familia. "No suelen ser familias numerosas, así es que las reuniones son más bien tranquilas. Siempre está presente un buen plato de comida y buenas conversaciones. El concepto de sobremesa casi no existe. Se levanta la mesa y la charla continúa en el living con una taza de té con galletitas", relató.

Ciudad encantadora

Se dice que Belfast fue la NASA de la época porque allí comenzó durante la época eduardiana el gran salto hacia el océano Atlántico. De hecho la compañía naviera White Star Line construyó en esta ciudad al Titanic y a las naves menores Olympic y Britannic. Levantado sobre las mismas gradas en las que se erigió el transatlántico de trágico sino, se encuentra el centro interactivo Titanic Belfast, cuya visita Diego recomendó. También aconsejó ir a la Calzada del Gigante, un área que contiene unas 40.000 columnas de basalto provenientes del enfriamiento relativamente rápido de la lava en una caldera volcánica, ocurrida hace unos 60 millones de años y que fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1986. También dijo que no se puede obviar la asistencia a los célebres bares irlandeses. "Son un destino común para un rango amplio de edades. Allí se continúa la charla del trabajo o de negocios y se toma hasta más no poder. Lamentablemente, nada tienen que envidiar mis pagos al alto consumo de alcohol durante el fin de semana en estas ciudades", comentó Diego. Agregó que los irlandeses son muy futboleros y aficionados a la Premier League.
"La liga de fútbol local raya el amateurismo y la liga inglesa avasalla todo con su poder monetario", opinó. Para transmitirles la cultura argentina les pone a sus hijos videos de La 12 entonando las canciones de Boca. "Veíamos Pakapaka y a mis chicos les encantaban Zamba y su mejor amigo San Martín, con los que aprendían acerca de la historia argentina", contó. Olivia y Lucas entienden español porque sus padres se comunican puertas adentro exclusivamente en ese idioma. "Olivia habla un inglés perfecto, para mi orgullo y para ponerme celoso, y lo usa para sacar ventajas porque entiende cuando le conviene. Ella queda al cuidado de su tía y sus abuelos porque Tania y yo trabajamos mucho. Entonces el ambiente la va llevando y condicionando", señaló Diego.

Una herida abierta

Diego contó que en Irlanda nadie se evade para hablar de política, aunque tal vez no tan abiertamente como en Argentina. "No es un secreto que es una sociedad muy golpeada por un pasado reciente. Los años 70, 80 y 90 han dejado profundas heridas en ambos sectores de la sociedad. Tanto para los que se consideran británicos como para los que se sienten irlandeses. Sin embargo, el tono de las conversaciones es dominado por la calma y el respeto por la opinión del otro, por lo menos en los grupos de personas con las que me tocó hablar", comentó. Incluso dijo que muchos jóvenes rechazan clasificaciones identitarias polarizadas y optan por asumirse como no irlandeses, en oposición a la violencia de ambos sectores, prefiriendo rescatar los aspectos que tienen en común.

La nostalgia

Diego comentó que no tiene pensado volver a Argentina por el momento y aún no tomó distancia acerca del estar Lejos del pago. "Lo que más extraño son las cosas simples... cosas que hasta ahora pudimos lograr solo cada dos años como comer un buen asado con mis hermanos y matear tempranito con mi hermano Mateo en Salta, antes de que se vaya a San Antonio de los Cobres, o con mis hermanas de San Pedro de Jujuy, antes de que se vayan a sus trabajos. También disfrutar de las comidas de mis hermanas mayores de Pizarro y la Titina en Saravia", enumeró. Y cuando las explicaciones exceden el raciocinio del hombre la fe lleva la mirada al cielo. "Soy un agradecido a Dios por esta oportunidad tan grande de haber podido viajar, conocer y establecerme en un lugar tan distinto del mío. Sin duda, hay un plan que se tiene que completar", concluyó Diego.

Todo se fue acomodando

Hábitos: Diego afirmó que a lo que más le costó habituarse fue a los horarios. "La comida principal se sirve a las 18 y el almuerzo es liviano. Así se ajustan al trabajo de 9 a 17", dijo.

Delicias: la yerba la llevan en las valijas y siempre que un pariente los visita les lleva unos kilos. A una importadora de productos argentinos le compran dulce de leche y de batata.

El asado: admitió que es costoso conseguir buena carne para asado: "Los cortes son distintos, fileteados. Ni soñando uno consigue un pedazo de vacío, matambrito o costillas".

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Fernando Fuentes
Fernando Fuentes · Hace 3 meses

Les gusta escribir estas pedorradas!!

Monica Cassels
Monica Cassels · Hace 3 meses

Así es, Kenneth U. Pero también ayuda, en muchos lugares, pertenecer a una iglesia. Mis padres entendieron esto cuando se mudaron, conmigo a la rastra, a EE.UU. Se afiliaron a la Iglesia Unitaria, un rejunte de agnósticos y ateos de orígenes varios cuya conexión facilitaba conseguir trabajo y ser aceptado por la sociedad general. Situación que comprendí muy bien cuando, tras dejar abierto el espacio para 'religión' de un cuestionario en mi primera aplicación de trabajo, me informaron que no me podrían contratar porque el no pertenecer a una iglesia era señal de rebeldía (cierto) e inconformidad con las creencias de la mayoría (también cierto), por lo que mi presencia en esa empresa podría ser conflictiva (falso). El poder de las religiones monoteístas sigue siendo tan grande como en la Edad Media, aquí, en Irlanda del Norte, en los países europeos, los árabes, África, Asia... Y en todos lados sirven para escudar la violencia entre vecinos.

Re KennethU
Re KennethU · Hace 3 meses

Si trabajás bien y sos buena persona, en todos lados te quieren. Salvo en lugares de fanáticos.


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