Días pasados conocíamos el nombre de la persona a quien el próximo presidente designó como su canciller, Susana Malcorra.
Su perfil profesional, antecedentes y experiencia en la ONU ojalá puedan hacer posible los objetivos planteados como así también la visión y trabajo "sinérgico" que deba tener con las otras áreas de Gobierno para cumplir con los objetivos planteados.
Susana Malcorra deberá enfrentar desde el primer momento el interesante desafío de impulsar el comercio, dinamizando la política internacional bajo la consigna de dar un giro notable a los vínculos que Argentina tiene hoy con el mundo.
Se trata de políticas que deben permitir una relación fluida con todos los países de acuerdo a nuestros intereses como Nación; es decir, abandonar la práctica de sostener vínculos con sólo unos pocos, y de acuerdo a criterios ideológicos del gobernante.
Necesitamos desarrollar oportunidades de crecimiento y prosperidad y tener una participación activa en la formulación e implementación de la nueva agenda de política global de desarrollo posterior a 2015 en la ONU. Debemos tomar conciencia de la situación actual que afecta al comercio en nuestro país, caracterizada por la caída de las exportaciones e importaciones desde hace cuatro años, la disminución del comercio interregional, el deterioro de los términos del intercambio, el notable incremento del déficit comercial, la latente devaluación y la desaceleración del PBI.
Es imprescindible volver a los mercados internacionales para impulsar el crecimiento, salir del ciclo de declinación, y compensar una tasa de ahorro interno muy baja con créditos para alimentar la reactivación.
El escenario mundial
Haciendo una lectura rápida, el escenario mundial que se le presenta a la flamante canciller está caracterizado por el bajo dinamismo del crecimiento con respecto a otras épocas, con una expansión del Producto Bruto Mundial (PBM) de 3,1 y 3,3% en 2015 y 2016 respectivamente lo cual le dificulta al mundo generar suficiente cantidad de empleos productivos por ejemplo; la inflación global (el promedio global es de 3%) es baja a pesar de que en algunos países, como el nuestro, continúa siendo preocupante, y en otros casos como las economías desarrolladas de Europa enfrentan el riesgo de la deflación.
Los precios internacionales de las materias primas muestran una tendencia a la baja, lo cual no es buen signo para una economía como la nuestra por las características de producción, y no se prevé un alza notoria de los mismos para 2016; se espera algo similar con respecto al precio internacional del petróleo.
El crecimiento del comercio mundial es lento en este contexto: se prevé que el volumen de importaciones de bienes y servicios se expanda un 5% en 2016 a pesar de que esta proyección está sujeta a las interferencias negativas que puedan producir las tensiones geopolíticas en algunas regiones. Los ingresos netos de capital en economías como la nuestra se viene reduciendo moderadamente desde 2013 a pesar de que los costos de financiamiento externo continúan siendo relativamente bajos, lo cual es un buen indicador ya que Argentina necesitará de ese recurso.
La recuperación económica de la UE continúa siendo frágil con poca inversión privada, elevado desempleo en varios países y con riesgo de que la baja inflación se transforme en deflación.
Las economías emergentes que según las tendencias mostrarán moderadas recuperaciones y probablemente se conviertan en actores dinámicos para tener en cuenta en 2016 serán Brasil, India, Indonesia, México, Rusia, Sudáfrica y Turquía, además de China.
Las perspectivas económicas globales, estarán sujetas cada vez más a las tensiones geopolíticas que se están produciendo en el mundo y que veo reforzarse con las últimas visitas buscando adhesiones del presidente francés Hollande a Barak Obama y Ángela Merkel y las alianzas que se irán generando en el corto plazo.
El panorama nacional
En Argentina, según el INDEC, en los primeros diez meses de 2015 la balanza comercial fue superavitaria en 1.806 millones de dólares. El total exportado fue de 52.468 millones contra 50.662 millones que se desembolsaron en concepto de importaciones.
Pero las exportaciones vienen disminuyendo desde hace cuatro años; hace cinco años el saldo era casi cinco veces superior al actual.
El comercio con la ASEAN, Corea, China, Japón e India es protagónico aunque registramos un saldo comercial negativo con ellos y le vendemos principalmente productos primarios; el Mercosur también es importante, tenemos un saldo positivo y concentra el 24% de las exportaciones argentinas y el 23% de las importaciones pero el comercio se contrajo un 17% el primer semestre de 2015 y las compras recíprocas de manufacturas industriales cayeron aún más (25%); el descenso de los precios internacionales se hace sentir en la disminución de los valores en el comercio con respecto al año anterior en alrededor -14% mientras, es decir, que de no haberse producido este "deterioro de los términos de intercambio" impulsado por la caída de los precios internacionales el superávit podría haber sido el doble del actual. Esta dependencia nos hace perder competitividad. La Unión Europea está tercera en orden de importancia en cuanto a clientes actuales siguiéndole el NAFTA y Chile.
En síntesis, los principales destinos de las exportaciones argentinas en orden decreciente son Brasil, China, EEUU, Chile y Vietnam y los principales países de origen de nuestras importaciones son Brasil, China, EEUU, Alemania y México.
En Salta
La provincia no es ajena al contexto y sufre claramente sus consecuencias, con la disminución del valor de las exportaciones desde hace cuatro años. Las principales ventas se explican, los cereales (maíz, trigo), tabaco, petrolero-petroquímico (nafta, gas oil, gas licuado), hortícola (porotos blancos, negros y otros) y soja (oleaginoso) siendo nuestros principales clientes Brasil, UE, China, EEUU, Paraguay y Bolivia. Participa con el 24% en el total exportado regional NOA (Catamarca, Jujuy, Santiago del Estero y Tucumán) y con el 1,6% a nivel nacional.
El 62 % del total exportado por Salta corresponde a productos primarios, el 29 %, combustibles y energía y el resto, a manufacturas de origen agropecuario e industrial. Podemos vislumbrar la importancia de contar con una buena red vial y ferroviaria que facilite el transporte. La caída de las exportaciones en Salta se explica por la disminución de las ventas externas del complejo oleaginoso. No ocurre lo mismo con el complejo cerealero que muestra más dinamismo junto al petrolero - petroquímico y el hortícola.
El futuro inmediato
Es evidente el desafío que se presenta a la nueva canciller, además de contruir buenas relaciones. Lo inmediato será implementar una agenda que facilite e incremente el comercio para el abanico de posibilidades de producción que tenemos en nuestro país y propiciar el incremento de los flujos de Inversión Extranjera Directa (IED), que podrían contribuir en parte a superar los grandes déficits que tenemos en infraestructura de transporte y logística que mejoren la conectividad y faciliten y hagan más competitivo el comercio como así también propiciar la mejora competitiva de nuestros productos.

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