La presencia de Barack Obama en el país despertó el "fervor antiimperialista" de grupos radicalizados que se manifestaron por las calles, pero el presidente norteamericano y su mujer Michelle se esmeraron en mostrar una imagen distendida, propia de gente común. Para la mayoría de la gente, lo lograron.
Las encuestas publicadas en los últimos días muestran que ese fervor es acotado y sectario. La mitad de los argentinos, por el contrario, considera importante una buena relación con el país del Norte.
Tan es así que unos 650 mil turistas de nuestro país viajan anualmente a EEUU y el consulado ubicado en Buenos Aires emite unas 2.500 visas por día.
Dentro de la estrategia de deshielo con la gente, los medios destacaron el tango que bailó Obama con Mora Godoy pero pocos desmenuzaron su referencia a Jorge Luis Borges. El visitante citó una conversación de nuestro escritor emblemático con el profesor Clark Zlotchew: "...por el momento [.] el gobierno es un mal necesario. Y ahora, creo que en este país tenemos cierto derecho a la esperanza, nada más que a la esperanza... es una verdadera alegría tener a Alfonsín de presidente, aunque yo no sea radical".
La cita ubica a Mauricio Macri en el lugar renovador que le cupo a Alfonsín en 1983, cuando logró instaurar la democracia después de 53 años, e insinúa una nueva tendencia en el país, esta vez, hacia el modelo republicano, con un criterio diferente sobre el vínculo con el mundo desarrollado.
Obama no disimuló en estos días que la relación entre ambos países durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner fue áspera. También destacó que el país podría ahora recuperar el liderazgo regional y convertirse en socio de EEUU.

La aventura internacional

No solo en el protocolo hay señales de cambio. Obama realizó este viaje luego de cien días de observaciones sobre el desempeño del nuevo gobierno. A nivel de política exterior, el respeto que inspira la canciller Susana Malcorra contrasta con aquella imagen grotesca de Héctor Timerman con un alicate tratando de abrir un cofre hermético en un avión estadounidense.
La influencia de Hugo Chávez llevó a Cristina Fernández por un laberinto inexplicable y que terminaba en un callejón sin salida. También indujo a errores estratégicos, como el de interpretar la "multipolaridad" como un escenario en que convenía privilegiar a Rusia y China. El balance no es favorable, porque todo se tradujo en nuevas dependencias y en más deuda.
Más grave aún, el acercamiento con Irán, sindicado por el Estado argentino desde 1994 -a través de las presidencias de Carlos Menem, Fernando de la Rúa, Eduardo Duhalde, Néstor Kirchner y la propia Cristina-, como el responsable político del atentado contra la AMIA. Ese viraje, que tuvo el epílogo trágico de la muerte del fiscal Alberto Nisman, no hizo más que mostrar el influjo chavista y lo errático de nuestra política exterior.
Obama, entre otras cosas, observó que Macri denuncia violaciones de derechos humanos en Venezuela.

El populismo

Ambos coinciden en el peligro del populismo. En su análisis de la situación electoral norteamericana y del riesgo de un triunfo de Donald Trump, Obama exhibió una actitud inusual en la Argentina: no planteó nada en términos de vida o muerte, y recalcó que en su país ningún presidente hace lo que quiere.
De todos modos, el inicio de una nueva etapa en las relaciones internacionales no es garantía de éxito.
Es ingenuo suponer que el mundo desarrollado ignora el potencial de inversión que ofrece la Argentina en materia de alimentos, energía, minería y modernización tecnológica. Pero el país debe brindar garantías de una decisión por salir del encierro financiero y comercial en que se sumergió durante los doce años de kirchnerismo, y de las conductas espasmódicas que lo llevaron sin escala de las relaciones carnales y la convertibilidad de Menem al default, el chavismo y la alianza con una teocracia islámica.
Es el país, no solo el gobierno, el que debe dar señales de confianza a los inversores, si es que quiere que vengan. A nadie le preocupan las minúsculas pero sonoras protestas contra Obama: temen que el ajuste -que es inevitable- se torne inmanejable.

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia

Debe iniciar sesión para comentar

Importante ahora

cargando...