Los ataques cerebrales se han convertido en la segunda causa de muerte a nivel mundial. Día a día aumenta crecientemente el número de personas que los sufren porque se desconoce de qué se trata o cómo se pueden prevenir. Andrés Palavecino tiene 38 años, vive en Jujuy, y hace 5 meses fue trasladado de urgencia a Salta, tras sufrir un ACV hemorrágico. En diálogo con El Tribuno contó lo difícil que fue la experiencia y lo que significa vivir para contarlo.
¿Cómo te ocurrió el ACV?
Yo estaba en casa de mis padres cortando leña, cuando comencé a sentir un dolor de cabeza muy fuerte. Por momentos perdía el equilibrio y el conocimiento. Si bien estaba despierto y hablaba, hoy no me acuerdo de nada hasta después que me operaron.
¿Recibiste atención inmediata?
No, primero me recosté pensando que se me iba a pasar pero el dolor se hizo más fuerte, vinieron los vómitos y comencé a transpirar. Ahí me llevaron al hospital en Jujuy, donde me internaron y le dijeron a mi familia que no tenía esperanza de vida.
¿A qué se debió ese diagnóstico?
Principalmente por falta de conocimiento y de especialistas en el tema. Los médicos sabían que tenía un sangrado en el cerebro, pero no que era un ACV. Además, no me podían hacer ningún estudio porque el aparato para hacer una angiografía estaba roto.
Entonces, ¿qué paso?
Como los doctores vieron que era joven y que merecía un tratamiento, se pusieron en contacto con el Dr. Benítez, acá en Salta, que fue quien me operó y me trató en el Centro Neurológico, donde estuve internado un mes.
¿Qué desencadenó el ACV?
Mi ACV fue de tipo hemorrágico por un aneurisma cerebral. Este tipo de ataque se da generalmente por causas congénitas. Mi abuelo murió por un ACV y tengo un tío que también sufrió una aneurisma cerebral. Y soy hipertenso.
Antes de sufrir el ataque, ¿sabías qué era y cómo prevenirlo?
No, no tenía ningún conocimiento. Pese a que en mi familia ya se había dado, yo no me informé sobre el tema. Asociaba la enfermedad con personas mayores, por lo que aconsejo que la gente se informe más. Vos hablás de ACV y esperan ver a una persona en un cajón o postrada en una cama. A mí me diagnosticaron un cuadro grave, pero no sabían que era un ACV ni que se podía tratar y prevenir.
¿Tuviste algún tipo de secuela?
Gracias a Dios no tengo secuelas físicas. El sangrado no fue muy intenso porque me atendieron y me trataron a tiempo. Eso es lo más importante. A veces ocurre que te dicen acostate un ratito que ya se te va a pasar, que es lo que yo hice primero, cuando en realidad lo que hay que hacer es ser atendido rápido.
¿Cómo te sentís ahora?
Quedé con secuelas psicológicas. No soy la misma persona. A veces me olvido de las cosas y tengo miedo cuando salgo a la calle. Me da pánico volver a pasar por lo mismo y no tener a alguien que me ayude.
¿Cómo te recuperaste?
Cuidándome mucho. Una vez que te pasa, tomás conciencia. Lo bueno es que se puede prevenir, sabiendo que cada vez se ven más casos en jóvenes e incluso en niños.
¿Existen riesgos de que vuelvas a tener un ACV?
Si no se tienen los cuidados necesarios, sí. Por eso mi vida cambió totalmente. Ya no tolero a la gente que fuma, cuido la alimentación, tomo los medicamentos y me hago los controles periódicamente. Además, vivo más tranquilo.
¿Cómo pudiste salir adelante?
Principalmente gracias al apoyo de mi esposa y mis hijas de 10 y 3 años (se le escapan las lágrimas). También agradezco al Dr. Benítez, no solo por el profesionalismo, sino por la calidad humana. Él es mi ángel de la guarda, porque me dio la posibilidad de levantarme y volver a compartir con mi familia.
¿Cómo era tu vida antes?
Llevaba una vida a mil, iba y venía constantemente por lo que eso también motivó el ataque. Trabajaba de chofer repartiendo lubricantes, manipulaba tambores de aceite y agroquímicos, cosas que ahora no puedo hacer. Fumaba dos paquetes de cigarrillos por día y tomaba alcohol. No me cuidaba. Si bien yo sabía que era hipertenso, nunca me traté, porque desconocía lo que me podía pasar. Si pudiera volver el tiempo atrás me informaría. Eso hubiera cambiado un montón de cosas.
¿Cómo es tu vida hoy?
Mejoré muchísimo mi calidad de vida y trato de disfrutar más. De repente todo te cambia en 5 segundos. Yo tuve una segunda oportunidad, muchos no la tienen.

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