Vecinos del macrocentro y de villa Soledad están al límite de la convivencia con el grupo de mujeres y travestis que ejerce la prostitución. Aún no se vislumbra una salida consensuada al histórico conflicto en la zona ubicada entre las calles Juana Manuela G. de Todd y J. A. Fernández; y entre Pedro Pardo y Abraham Cornejo. Los frentistas piden que se trasladen a las trabajadoras sexuales a otra área de la ciudad. Además, solicitan al Ministerio de Seguridad de la Provincia la instalación de cámaras de videovigilancia en la intersección de los pasajes San Cayetano y Cleto Arias.
El debate por la prostitución y una zona roja no solo enciende opiniones entre los vecinos sino también entre los legisladores y los referentes de los grupos involucrados. El 12 de noviembre, los senadores provinciales trataron un proyecto enviado por Diputados y aprobaron modificaciones al Código de Contravenciones. La iniciativa permite que los municipios delimiten una zona roja, pero sanciona el ejercicio de la actividad sexual fuera de esa área y a quienes la demanden.
Los vecinos de la zona del Hogar Escuela, en la capital salteña, piden al Ministerio de Seguridad de la Provincia que coloque cámaras de seguridad en la intersección de dos pasajes conflictivos: San Cayetano y Cleto Arias.
Por algunas modificaciones en el Senado, el proyecto que reforma principalmente los artículos 114 y 115 del Código Contravencional volvió a la Cámara Baja para revisión y será tratado, según consta en la última orden del día, el próximo martes.
Los diputados habían dado media sanción a la iniciativa en noviembre del año pasado. Sin embargo, el tema sigue sin sumar apoyo pleno.
El Partido Obrero, por caso, rechazó la creación de zonas rojas en la provincia.
En diálogo con El Tribuno, la diputada Gabriela Jorge manifestó: "Generar zonas de convivencia o rojas es muy peligroso porque nuestra provincia es el ejemplo claro de la violencia profunda y de la situación de riego que vive el colectivo LGBT y las mujeres".
Mary Robles, referente en Salta de la Asociación Argentina de Travestis, Transexuales y Transgénero de la Argentina (ATTA), sostuvo que "se debe crear un espacio para darles respiro a los vecinos". Sin embargo, dejó entrever dudas sobre "si las personas que consumen este servicio irán a esa zona delimitada", y pidió por la derogación de los polémicos artículos contravencionales vinculados a la prostitución.
Victoria Liendro, directora de la Diversidad de la Municipalidad, también cargó las tintas contra el proyecto. Considera que no se debe criminalizar a las trabajadoras sexuales y abogó por el diálogo entre todas las partes: Estado, vecinos y personas que ejercen la prostitución.
El año pasado, el debate por la zona roja y prostitución también llegó al Concejo Deliberante.
En octubre de 2014, se inició un plenario organizado por el edil Gastón Galíndez, quien se hizo eco de los reclamos de los vecinos de los barrios Hernando de Lerma y Villa 20 de junio. Para ese entonces y al igual que ahora, los vecinos se quejaban por el exhibicionismo, los ruidos molestos y los desechos en la vía pública.

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