Volvió la tensión al asentamiento que está justo en el fondo del barrio Juan Manuel de Rosas, en la zona norte de la capital provincial. Como en toda disputa territorial, los movimientos de personas son dinámicos, por lo que están en una constante migración de ingresos y egresos de las familias en el terreno.
El conflicto entró en las páginas de los medios locales en septiembre cuando 17 familias se asentaron en la manzana Z 3 del barrio.
La disputa en ese momento fue con una empresa de extracción de áridos que asegura que tiene todos los permisos correspondientes para esa explotación. Los empleados les tiraron las máquinas encima y los asentados se defendieron con machetes.
El denominador común fue la excesiva fuerza y amedrentamiento que utilizó la Policía de la Provincia en su intentona para desalojar el predio.
Luego, asentados y empresario llegaron a un acuerdo y establecieron bien los límites de cada uno y todo se mantuvo en relativa calma.
En un momento llegaron a ser hasta 30 familias las que estaban establecidas con las pocas tiendas armadas con palos y plásticos de silobolsas, sin energía eléctrica ni baños.
La semana pasada la tensión volvió al terreno al terreno que no es de nadie, pues todos saben que son terrenos fiscales, que están muy contra el río Vaqueros y que a la vez forman parte del plano del barrio. En esa nebulosa, todos se quieren apropiar de un territorio que es menos que una manzana.
El jueves pasado otras 4 familias se asentaron en un terreno en donde hace años está establecido un hombre que se dedica a cría y cuidar a sus animales.
A las 20 llegaron esas familias de jóvenes con hijos que apoyados por los otros asentados armaron los precarios toldos en medio de la noche.
A las 1 llegó la persona que dice ser el propietario. Se trataba de Marcos Gutiérrez con unos 10 familiares, todos armados, acompañados de una buena cantidad de efectivos de la Policía de la Provincia.
Hubo un intento de desalojo violento, pero fue detenido por la prudencia, ya que el resto de los asentados y más los vecinos del barrio salieron a defender a las familias. La represión anterior fue tan violenta que nadie quiso dejar desamparados a los nuevos llegados.
Ayer, ellos seguían resistiendo en el lugar contando ya 5 días de lluvias. Gutiérrez, por su parte, reclama que le dejen usar el predio para criar a su animales.
Y en realidad, esas familias muy numerosas tampoco quieren quedarse en ese lugar sin luz ni ningún tipo de condiciones dignas de habitabilidad.
El asentamiento, que se denomina Juan Manuel de Rosas "al fondo", se encuentra a unos 500 metros del puente ferroviario que cruza el río Mojotoro. Está ubicado sobre una planicie apenas resguardada con piedras de una posible crecida del río.
El peligro aumentará ahora que comienza la temporada de lluvias, ya que ellos están justo en la junta de los dos ríos.
De hecho, con las lloviznas recientes el lugar ya se convirtió en un lodazal en donde juegan los niños en una pobreza que a cualquiera le parte el alma, menos a los gobernantes.

"Refleja la grave crisis habitacional"
Habló la presidenta del Centro Vecinal sobre la situación generada. La presidenta del Centro Vecinal de Juan Manuel de Rosas, María Fernanda Mamani, dialogó con El Tribuno sobre la realidad por la que atraviesan los vecinos.
"Nosotros como centro vecinal no podemos avalar el asentamiento porque se hizo de manera irregular. Lo que sí tenemos que hacer es asegurar la protección de esa gente; especialmente porque hay muchos niños", dijo Mamaní.
La presidenta dijo que la problemática refleja la enorme crisis habitacional que existe en nuestra provincia.
"No puede ser que en los lotes de 10 por 18 metros vivan 35 personas, que forman parte de 4 familias. Esa es la realidad de nuestro barrio", reflexionó.
También cuestionó el hecho de que "al menos 100 policías" llegaran la madrugada del viernes a intentar desalojar de manera violenta.
"Yo me puse en el medio de los dos grupos. Iba a ser un desastre que íbamos a lamentar porque las familias habían puesto a los niños y a las mujeres por delante. Había rebenques, machetes, palos, armas blancas y muchas piedras para un enfrentamiento que sería sangriento", dijo la dirigente.
La referente vecinal confirmó que esa manzana pertenece efectivamente al barrio y figura en los planos.
"Debemos llegar a otra solución, especialmente con Marcos Gutiérrez que ya exhibió un título veinteñal. Debemos evitar los enfrentamientos", concluyó Mamaní.
"Los terrenos pertenecen a la Provincia"
Miriam Luna es la delegada que lleva adelante las acciones a favor de los asentados. "Estuvimos en el Poder Judicial y con nuestro defensor, López Figueroa. El jueves nos darán las respuestas". dijo. La mujer confirmó que fue María Pastrana, esposa de Gutiérrez, quien hizo la denuncia por "usurpación".
"Pero ellos no figuran como dueños ni pagan ningún impuesto. Los terrenos son de la Provincia y, por lo tanto, son fiscales. Nosotros vamos a seguir acá y resistiremos", concluyó.


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